Sin dudas que bajar el precio del azúcar mediante la supresión del arancel que lo protege y que fue establecido para mantenerlo en condiciones competitivas, beneficiaría de manera inmediata y directa a los consumidores de dicho producto. Y además de que no hay una sola persona en el mundo a quien no le agrade que se baje el precio de un producto que consume a diario y obligatoriamente, en términos generales los aranceles proteccionistas cargan sobre los consumidores beneficios que sólo llegan a pocos productores.
Pero la supresión de un arancel proteccionista no puede depender de intereses y mucho menos de caprichos de los políticos, aunque éstos sean legisladores. Y en el caso de la iniciativa de ley que han anunciado algunos diputados del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), para suprimir el arancel de protección al azúcar, es evidente que su propósito es castigar al empresario azucarero más importante del país, Carlos Pellas, porque éste apoya como asesor empresarial al actual gobierno. Además, los proyectistas de dicha ley quieren crear problemas y desestabilizar al presidente Enrique Bolaños, molestos por las denuncias oficiales de la corrupción que hubo durante el gobierno del ex presidente Arnoldo Alemán.
Precisamente por eso es que el Comité Nicaragüense de Productores de Azúcar y la Asociación de Productores de Caña de Occidente, expresaron en un comunicado que se publicó en LA PRENSA, el martes de esta semana, en campo pagado, que si fuera aprobada la iniciativa del PLC “traería como consecuencia inmediata lanzar al desempleo a más de 30,000 cabezas de familia vinculados a la industria azucarera del país y afectaría a más de 600 productores de caña en León, Chinandega, Carazo, Granada y Rivas”. Agregan los empresarios de azucar y caña que la mencionada propuesta de ley del PLC “pretende cambiar las reglas del juego por razones eminentemente politiqueras, afectando a la inversión nacional y extranjera en una de las pocas industrias nacionales que muestra claras señales de competitividad y desarrollo”. Y dan a conocer los azucareros y cañeros que el precio de la libra de azúcar refinada en Nicaragua es de 0.2220 centavos de dólar (más o menos 3.20 córdobas), inferior al precio promedio centroamericano que es de 0.2555 de dólar (aproximadamente 3.60 córdobas) por libra.
En realidad, el precio al consumidor de la libra de azúcar refinada en Nicaragua es oficialmente de 24.5 centavos dólar (3.45 córdobas, más o menos), pero de hecho, al menos en las pulperías de Managua el precio real es 4.50 córdobas (32 centavos de dólar). Y en el caso del azúcar sulfitada, el precio oficial es de 22.2 centavos de dólar (3.20 córdobas), mientras que el precio real es de 4.00 córdobas (28.5 centavos de dólar). Sin embargo esa diferencia de datos es lo menos importante en este caso. Lo fundamental es que en todos los países de Centroamérica —y de hecho en todo el mundo— el azúcar es un producto protegido (por ejemplo, en Nicaragua con un arancel del 55 por ciento, en El Salvador con 51 por ciento, y en Guatemala, que es el más bajo del área, con 20 por ciento). De manera que si en nuestro país se suprimiera ese arancel proteccionista del 55 por ciento a la producción azucarera, pero no se hace igual en los demás países productores, el azúcar nicaragüense no sería rentable ni competitiva.
La propuesta de los liberales arnoldistas y antibolañistas para suprimir el arancel proteccionista del azúcar debe sopesarse con detenimiento y sentido de responsabilidad, independientemente de que sea o no una maniobra politiquera, como aseguran los empresarios productores de caña y de azúcar, pues cualquier regulación económica que se haga en forma voluntariosa, con propósitos estrictamente políticos y desligada de la realidad, podría provocar distorsiones indeseables y causar a los sectores que supuestamente se busca proteger males tanto o más graves que los que se trata de resolver.
Tal sería el caso de que los consumidores pudieran durante algún tiempo comprar el azúcar unos centavos más barata, pero a expensas de la quiebra de una de las principales agroindustrias nacionales que está entre las pocas rentables y provechosas. ¿Es eso lo que quiere el PLC del ex presidente Arnoldo Alemán?.