- Padilla debe haber querido gritarle a Larry Bowa
Edgard Tijerino M. [email protected]
En dos momentos de agobiante presión y máximo peligro frente a los Bravos, Vicente Padilla funcionó como Teseo en el laberinto matando “Minotauros”… ¿Cuándo es que un pitcher muestra verdaderamente su grandeza? “Sobreviviendo a las complicaciones”, dice Johnny Sain. Exactamente eso hizo el pitcher nica de actualizadas proyecciones.
Silencio, por favor, ¿escuchan el pulso de todos los aficionados? No, no es que la tierra está dando luz a un nuevo árbol, es que Vicente Padilla, “el último pinolero” en las Grandes Ligas, se encuentra en la colina de los infartos retando a una de las más gruesas baterías de la Liga Nacional, como es la de los Bravos de Atlanta, mientras atraviesa dificultades.
Ahí está Vinny Castilla, amenazante, con dos a bordo y un out en el cierre del cuarto inning, o Andrew Jones, fiero, con dos circulando y par de outs en el cierre del quinto… En los dos casos, Padilla, rumbo a los 25 años, trabajando en su primera apertura después de 83 relevos, tiene la obligación de dominar para mantener la ventaja de sólo una carrera… ¿Podrá hacerlo? En el segundo inning, un jonrón solitario de Gary Sheffield le borró de la pizarra para primera ventaja que le proporcionaron.
“Hey, Larry, ¡aquí estoy! Este soy yo, mírame… Observa el material que tengo y cómo lo uso… Comprueba mi eficacia”, eso debe haber pensado Padilla en referencia al manager de incredulidad testaruda, mientras crecía bajo presión garantizando dos ceros tan resplandecientes como el sol a mediodía.
¡Qué pitcheo, señores! Cuando nuestras expectativas se quedan cortas, es que ha ocurrido algo grandioso como ver lanzar ese tipo de humo, con la pelota moviéndose a velocidades de 94, 95 y 96 millas por hora, habitualmente en la zona de strikes.
Admito que la victoria de 3 por 1 lograda por Padilla en su primer inicio en las Grandes Ligas nos ha excitado en forma exagerada, pero es natural ante la escasez de valores de jerarquía en el deporte pinolero.
De pronto, sospechamos que tenemos una joya en el ropero y enloquecemos. Amigos, Padilla es algo real. Lo estamos viendo en la pantalla y es un big leaguer de verdad, como Kevin Milwood… El muchacho que en el spring ponchó a Palmeiro, a Juan González y también a Alex Rodríguez, ahora lo está haciendo con Andrew y Chipper Jones, con Rafael Furcal y con Javier López.
¡Qué impresionante es la alegría de los pobres! Sublime y al mismo tiempo estruendosa e inagotable. Por favor, tienen que comprendernos.
Benard con los Gigantes siempre contó con el apoyo del manager Dusty Baker, quien se atrevió a enfrentar el reto del difícil periodismo deportivo de San Francisco, pero Larry Bowa ha sido un no creyente del presente de Padilla… Incluso durante el entrenamiento llegó a negar las evidencias y las cifras… Pero la noche del miércoles, en Atlanta, tuvo que admitir: “Sí, sabe pitchear, puede fajarse, tiene poder y dispone de recursos. Nos ayudará mucho”.
QUÉ DIJERON?
“Tiene un buen material”, dijo Sheffield al referirse a Padilla. “Tienes que batearle cuando se desordena. Creo que trató de enviarme un lanzamiento adentro que no quebró demasiado. Su slider estuvo bien, y cuando su sinker se mantiene abajo Padilla lo hace realmente bien”, agregó.
“No puedes ver sólo los números en el entrenamiento, porque son muy engañosos”, dijo el manager de los Fillis, Larry Bowa, “pero cuando domina a los buenos bateadores del otro equipo como Palmeiro, Nomar Garciaparra, Alex Rodríguez y ellos dicen que tiene talento, entonces tienes que escuchar”.
“Nunca oí hablar de Padilla hasta que lo vi lanzar. Estuvo en un juego en casa y tiró tres episodios. Quedé atragantado con los lanzamientos que hizo, y tiró como 97 millas frente a Sammy Sosa y lo ponchó, y fue cuando me dije: ‘Hummm. Esto podría ser bueno’. Definitivamente, Padilla tiene magnificas cualidades”, agregó el jardinero central Doug Glanville.