“Soy duro, no bailo”

Ricardo Mayorga sobre su estilo de pelea Edgard Tijerino M [email protected] “Vamos a trabajar en algunos detalles, en ciertas modificaciones, no en alterar tu estilo… Has sido y seguirás siendo, un matador”, le dijo hace unas semanas Héctor Pérez, uno de los hombres de confianza de Don King, al entonces retador pinolero al cetro welter […]

  • Ricardo Mayorga sobre su estilo de pelea

Edgard Tijerino M [email protected]

“Vamos a trabajar en algunos detalles, en ciertas modificaciones, no en alterar tu estilo… Has sido y seguirás siendo, un matador”, le dijo hace unas semanas Héctor Pérez, uno de los hombres de confianza de Don King, al entonces retador pinolero al cetro welter de la AMB, Ricardo Mayorga.

Ya no estaba Rigoberto Garibaldi en escena y Pérez entró al rescate con ese sentido práctico que lo caracteriza, para supervisar el adiestramiento de Mayorga como lo había hecho con Rosendo en enero, y ser la voz de mando en la esquina.

Dice Norman Mailer, ese maestro del sarcasmo, un polémico columnista y novelista norteamericano de primera línea, que “los hombres duros no bailan”… Exactamente, eso fue lo que dijo Mayorga la noche del domingo en su casa cuando abordamos el tema de su estilo y el trabajo realizado en el gimnasio: “Yo soy duro, no bailo, peleo y busco cómo liquidar al adversario”.

Visto desde cualquier ángulo, Mayorga tiene la fuerza de un huracán… Habla, se mueve y pelea como si un viento impetuoso lo empujara… Es una exaltación, un entusiasmo permanente, una mágica energía… Y lo más importante es que se tiene una fe bárbara… Con una docena de hombres como él Napoleón hubiera entrado a Moscú.

Se trata de un rompe-huesos que a los 29 años se encuentra atravesando un período de aprendizaje, pero cuidado, mucho cuidado… Lo más importante, lo fundamental para sostener esa agresividad agobiante es su esencia.

Cierto, se ve muy abierto para atacar, es fácil percatarse de que puede recibir muchos golpes, hay momentos en que su forma de arremeter no admite definición, pero el factor bravura, con su poder y explosividad, lo convierten en temible.

¿Qué es lo raro? Los destructores del ring, aquellos como Ketchell, Marciano, Frazier, se apoyaron en la fortaleza para recibir, para poder proyectarse brusca y espectacularmente en busca de demoler montañas.

Hay pasajes de la pelea, antes del momento de la destrucción, en que Lewis se ve asustado, sin plan, preocupado por la difícil ecuación que tenía enfrente, desesperado por pedirle ayuda a Pitágoras o a Tales de Mileto.

En Los Ángeles, Mayorga me dijo mientras desayunábamos en el Hotel Wilshire, a tres cuadras del Staples Center… “Soy un atropellador… Pienso, que lo fundamental es no darle tregua al rival, no cederle tiempo para pensar, llevarlo hacia atrás, ponerle encima toda la presión posible, mantenerlo ocupado con su preocupación”… Y lo plantea con una sencillez eriza pelos.

«EL TORO» NO PUDO

Recuerdo a “Toro” Coronado en 1977 frente al Brujo Ortega… “Ahora me estoy moviendo mejor… Sé utilizar la distancia, caminar sobre el ring y combinar mis manos”, me dijo dos días antes allá en Panamá…Y dramática y fatalmente dejó su furia en el hotel… Sin su esencia perdió la oportunidad de su vida… Eso no puede ocurrir con Mayorga.

Igual que Marciano, debe considerar cada round como el número 12 de una pelea cerrada… De vida o muerte”… Los hombres duros como él, no necesitan aprender a bailar.  

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