- El nica este sábado frente a Lewis
Edgard Tijerino M. [email protected]
Tan espontáneo como su golpeo, Ricardo Mayorga preguntó aquella noche del mes de julio del 2001, en el Staples Center de Los Angeles: “¿Qué les parecí?”, y agregó: ”Ahora Andrew Lewis sabe que puedo pelear, que soy fuerte, que lo hubiera destronado… Lo vi asustado… Lo pasé viendo toda la noche mientras soñaba con el cinturón mundial”.
Ocho meses después de aquel choque de cabezas en el inicio del segundo asalto, que terminó con el combate dejándolo sin decisión, el bravo pinolero, considerado por muchos como un toletero rudimentario, volverá a enfrentarse a “Seis Cabezas” Lewis con el cinturón Welter de la AMB en disputa.
Fue sólo un round de gran excitación, una pelea sin vencedor, pero Mayorga lo parecía: “Él sabe lo duro que soy. No pueden cortarme ni tumbarme porque tengo mucha consistencia… Todavía me siento en el ring golpeándolo, listo para demolerlo”, dijo.
Cierto, es un tapudo natural… No conoce ningún tipo de restricciones para decir lo que siente y piensa lo más rápido posible, encaramando las palabras… En ciertos momentos uno espera que pare a preguntar: ¿qué fue lo que dije?, y así es entre las cuerdas, furioso, incontrolable, arriesgado, suicida si se quiere.
Si embargo, daba la impresión que estaba en proceso evolutivo manejado por Rigoberto Garibaldi, el constructor del Rosendo que alcanzó la consagración… Hace unos meses, su relación con el panameño se deterioró y ahora estará en la esquina Héctor Pérez, hombre de confianza de Don King, quien también tuvo la voz de mando cuando Rosendo derrotó a Pitchinoi Siriwat hace unas semanas.
¿Qué será lo diferente sin Garibaldi?… Durante el cambio de impresiones después del primer combate, Mayorga dijo: “Me gusta golpear. Por eso ataco siempre, por eso no me preocupa la defensa pese a lo que he aprendido… Garibaldi me dijo que no me precipitara, pero que no lo dejara acomodarse… No hay algo que afecte mas a los zurdos que ser sometidos a una intensa presión”.
“Estaba muy ansioso. Esa es mi manera de pelear y no cambiará nunca… Además, mi confianza creció en el primer round cuando ejercí dominio, lo mantuve atrás y conecté bien… Logré moverme con seguridad y conseguir buenos ángulos para disparar mientras me calentaba”.
¿Cómo lo vieron?, fue mi pregunta a los colegas Fernando Páramo y Gonzalo Camarillo… “No sé. Me pareció muy abierto y eso es grave, sobre todo frente a un rival que sabe disparar y acomodarse en la distancia”, dijo Páramo en el ring side del Staples mientras Roy Jones subía a la tarima brava… “Es bravo, le atrae la violencia, pero es propenso a recibir muchos golpes”, apuntó Camarillo del Esto, mejicano.
¿Y…?… Los destructores del ring, aquellos como Ketchell, Marciano, Frazier, se apoyaron en la fortaleza para recibir para poder proyectarse brusca y espectacularmente en busca de demoler montañas.
“Yo estoy claro. He sido, soy y voy a seguir siendo un atropellador… Pienso, que lo fundamental es no darle tregua al rival, no darle tiempo para pensar, llevarlo hacia atrás y ponerle encima toda la presión posible”, explicó el nica con una naturalidad sencillez eriza pelos.
A pocos días del nuevo reto, la interrogante dominante es ¿ha crecido lo suficiente Mayorga para poder prevalecer?… Si no supo sacarle provecho al tiempo disponible, podría naufragar frente a un adversario experimentado y con recursos.
GANÓ RESPETO
“Lo más importante es que Ricardo obtuvo respeto de la gente grande del boxeo. Provocar una impresión favorable, fue una ganancia”, expresó su manejador Efraín Vega, quien por lo visto, ha superado algunas contradicciones.
“Me impresionó con sus acometidas. La fiereza siempre llama la atención”, Ramiro González del diario La Opinión.
“No es porque sea mi hijo, pero es muy bueno y llegará a Campeón”, Doña Miriam Pérez, madre de Ricardo.
“Descansaré 15 días y volveré al Gimnasio. No puedo perder tiempo. Con Garibaldi adiestrándome, seré un nuevo Campeón”, aseguró el púgil aquella noche, pero el sábado, en Reading, Pensilvania, puede que lamente la ausencia del panameño.