- Ahora es jugador sustituto en los Medias Rojas
Edgard Rodríguez C. [email protected]
A inicios de los años noventa, Carlos Baerga sintió que andaba entre las nubes. Y así parecía. Se había convertido en un feroz aporreador, desde una posición en la que a menudo se busca buena defensa, velocidad y tacto. El boricua tenía todo eso, y además, enviaba la pelota sobre la cerca.
Baerga llegó a impactar tanto, que una noche pegó dos jonrones en el mismo episodio desde cada ángulo del plato, mientras junto a Albert Belle, Jim Thome y Keny Lofton, convertía a los Indios de Cleveland en una maquinaria que llegó a dominar con claridad su sector en el joven circuito.
Después de un tímido desempeño de .260 con 7 jonrones y 47 remolques en 1990, Baerga saltó a .288 y metió 11 palos a las tribunas con 69 empujadas. Eso fue sólo el preludio de lo que vendría luego y que le permitiría volverse el más popular jugador en Cleveland y buena parte de EE.UU.
Para 1992, Carlos ya estaba en la cima. Bateaba como tercero en el feroz line up de la tribu y se metió cuatro campañas seguidas sobre 300 puntos con al menos 15 jonrones y 80 impulsadas en cada una de ellas. Pero de pronto pasó lo inesperado y cuando despertó estaba fuera de la tribu.
No sólo Baerga fue sorprendido con el canje que lo envió a los Mets. Los fanáticos se irritaron. Recuerdo que un instante tuve el chance de ir a Cleveland y una avioneta sobrevoló el “Jacobs Field” con una inmenso letrero que decía (trade Hart, not Baerga) cambien a Hart, no a Baerga.
John Hart era el gerente general de los Indios quien realizó el negocio que hizo llegar a Jeff Kent junto a José Vizcaíno a la tribu desde los Mets… Baerga va ahora hacia sus 34 años. Pero viene de dos de ausencia en las Mayores. Lo encontré en Clearwater con Boston y así hablamos.
-¿Qué te motivo a volver?
“Las condiciones que he conseguido y el deseo de demostrarme a mí mismo que puedo seguir en este béisbol. No he vuelto por una razón económica. No tengo problemas en ese aspecto. Incluso soy propietario de los Indios de Mayagüez. Simplemente, vuelvo porque creo que puedo jugar”.
-¿Fue un shock salir de Cleveland?
“Sí, me sorprendió ser cambiado. Había sido uno de los mejores jugadores del equipo y de la liga y de pronto estaba fuera. Fue un golpe muy duro y me tomó tiempo superarlo. Ahora es cosa del pasado. Lo importante es lo que puedas hacer ahora”.
-¿Qué razones esgrimieron los Indios?
“Dijeron algunas cosas que no vale la pena reiterar, pero con el tiempo comprendí que el único culpable de todo fui yo. Sencillamente me descuidé, comencé a aumentar de peso, mi defensa se desmejoró y no estaba haciendo el trabajo que me indicaban”.
-¿Qué has hecho desde entonces?
“Traté de recuperar mi nivel, pero no pude. Eso me deprimió bastante y tuve que salir del juego. En ese momento entendí que tenía que acercarme a Dios y realizar un nuevo intento. Me fui a la liga de Corea y me sometí a un programa de acondicionamiento. Ahora estoy bien”.
-¿Cuál será tu rol en Boston?
“Bueno, lo primero fue que logré hacer el equipo. Ya me lo dijo el manager Grady Little. Y seré una especie de sustituto en tercera o segunda. También puedo ser utilizado como designado. Lo más importante, es que estoy de regreso y espero ayudar lo más posible a los Medias Rojas”.
OJO JÓVENES
“Siempre que puedo hablo con jugadores jóvenes y les digo que vean mi ejemplo. Tú puedes estar bien arriba, como estaba yo y de pronto caer hasta el fondo. En esto (en el béisbol) hay chance para todos y dinero para todos, pero tienes que trabajar duro cada día”, señala Baerga.
“Yo no cuidé mis condiciones, aumenté mi peso y mis facultades decayeron. Y luego no me pude reponer a un cambio. Sin embargo, ahora le doy gracias a Dios de lo que me ha pasado y espero poder dar testimonio a los jóvenes sobre la necesidad de hacer las cosas bien”, finalizó.