Ronald BlumAP
TAMPA.- Las aspiraciones son menos ambiciosas, la cintura menos voluminosa. El brazo parece ser el mismo.
“De haber estado bien de salud, los habría colgado el año pasado”, dice David Wells. “Pero estaba lesionado. Quería terminar bien saludable”.
El serpentinero Yanqui está en las condiciones que quería estar, hasta la cintura es mucho menos grande.
Wells está en dieta estricta, alimenticia y vocal (menos lenguaje salido de color) y tiene una posición en la rotación neoyorquina.
“Estoy muy satisfecho”, dijo el dirigente Joe Torre luego de que Wells lanzara seis entradas contra Toronto.
Los aficionados se encariñaron con Wells por su cintura al estilo de Babe Ruth, su habilidad para ingerir incontables botellas de cerveza, y sus triunfos en 1997 y 1998. Su juego perfecto contra Minnesota en mayo de 1998 consolidó su posición de personalidad de la Babel de Hierro.
Se consagró diplomado de la serie mundial por segunda vez y luego, la mañana del 18 de febrero de 1999, recibió la sorpresa de su vida.
Había sido trasladado a Toronto, junto con otros dos peloteros, a cambio de Roger Clemens.
Su compañero de armas David Cone describió el ánimo de Wells como “super deprimido. No tenía palabras para describir su situación”.
Le tomó cuatro días para presentarse a los Azulejos y hablar sobre su partida de Nueva York.
“Hoy son el enemigo, pero siguen estando en mi corazón”, dijo en esa ocasión. “Lo disfruté… los quiero a todos como si fueran mis hermanos”.
En Toronto se lució, acumulando foja de 37-15 en dos temporadas, pero su relación con la novena no fue muy placentera y fue enviado a los Medias Blancas de Chicago el año pasado.
Se lesionó y la temporada quedó reducida a nada por dolores dorsales que lo forzaron a someterse en julio a una intervención quirúrgica.
NEOYORQUINO DE CORAZÓN
En diciembre, en conversaciones con el propietario de los Diamondbacks, Jerry Colangelo, Wells llegó a un acuerdo oral de pitchar por un año.
Pocos días después, el lanzador habló con el propietario de los Yanquis, George Steinbrenner, que le ofreció contrato de dos años por 7 millones de dólares. Wells aceptó en el acto.
“Es aquí donde me siento en casa. Tengo la mentalidad de neoyorquino y Nueva York me acepta”.
Ahora lo que falta es que comience la temporada. “Yo he hecho casi todo en la vida beisbolera”, asegura. “No tengo que demostrar nada. Sigo siendo competitivo. Sigo sintiendo ansiedad. Eso es lo que me mantiene despierto”.