- El nica explica las razones de su formidable salto
Edgard Rodríguez C.Enviado especial [email protected]
CLEARWATER, FLA.- Una vez que llego a esta ciudad, llamo a Vicente Padilla por teléfono. Al instante aparece a recogerme con un amigo. Y cuando espero que su amigo conduzca el lujoso carro que nos transportará, veo que el chinandegano está al volante.
Me quedé por preguntarle que desde cuándo manejaba, pero lo hizo con mucha propiedad y dominio que no quise ser inoportuno. Y no es que sea “avión” lo que hace Padilla, pero no es éste el Vicente que hemos conocido. Éste luce suelto.
Así mismo se muestra en la colina. El chavalo inseguro y con escasa confianza en sus habilidades ha quedado atrás para dar paso a un pitcher que sabe lo que quiere y que no está dispuesto a dejar escapar este chance que tiene ahora.
De Vicente sabemos que Dios lo ha dotado de prodigiosos recursos físicos y que con la madurez actual, parece camino a su establecimiento en el béisbol.
Demos entonces un vistazo a su interior, pese a su habitual parquedad y hermetismo.
-Vicente ahora hablamos no sólo del poder de tus pitcheos, sino también de la madurez que has conseguido… ¿Qué te hizo cambiar?
“El año pasado fue muy aleccionador para mí. Después que lancé con el Rivas, pasé un buen tiempo sin hacer nada y sentí ciertas necesidades económicas.
Vi que no era justo si Dios me ha dado un talento. Entonces me dije que eso no me iba a volver a pasar y que de ahora en adelante, iba con todos los fierros”.
-¿Hasta entonces no te habías empeñado al máximo en tu trabajo?
“No. Estaba haciendo muchas locuritas y hasta me estaba desviando demasiado hacia el licor, pero gracias a Dios he superado esa etapa y he decidido entrenar fuerte y mostrar los resultados que todos ustedes han visto ahora”.
-¿Cuál fue el punto más crítico?
“Posiblemente cuando Erubiel Durazo le comentó a Marvin Benard que tomaba muchas cervezas y que no estaba cuidando mi futuro. En aquel momento no me agradó. Ahora entiendo que fue un buen llamado de atención porque la verdad eso me estaba afectando demasiado”.
-Imagino que estás muy contento con el giro que has dado, ¿te agrada lo que has hecho hasta llegar a este punto?
“Por supuesto. Muchas cosas han cambiado para mí y para mi familia. Tengo una gran responsabilidad con ellos y no puedo fallarles. También sé que a los aficionados nicas les interesa lo que hago y eso me estimula aún más”.
-¿En qué sentido es que ha cambiado tu vida?
“Bueno, es un poco más cómoda. Trabajo duro, pero veo los resultados. Yo no soy un adinerado ni cosa parecida, pero gracias a Dios puedo resolver algunas necesidades que se me presentan a mí y a mi familia”.
-¿Quiénes conforman tu familia?
“Mi mamá y seis hermanos. También tengo dos niñas”.
-¿Casarse es algo que está en tu agenda a lo inmediato?
“En este momento no, pero vos sabes que a uno de repente se le mete hacer eso y te casás. Sin embargo, quisiera plantarme bien en las Grandes Ligas y luego pensar en eso. Quiero que mi carrera sea mi prioridad ahorita”.
-¿Cómo vas con el inglés?
“Me defiendo un poquito, por lo menos manejo lo esencial”.
-¿Es más difícil que ponchar a Ken Griffey Jr.?
“Sí hombré”.
-A propósito, ¿es emocionante abanicar a alguien de ese calibre?
“Claro, si ésa es gente establecida y ante la que uno tiene que empeñarse al máximo y no cometer errores. Me alegra tener en la lista de mis ponchados a Griffey, Alex Rodríguez, Juan González, Sammy Sosa y Rafael Palmeiro”.
-Te he visto conduciendo con soltura, ¿cuándo pensás comprar tu propio carro?
“Este año. Lo voy a comprar en Filadelfia cuando comience la temporada para ya no tener que andar alquilando. Hay uno este 2002 que me ha gustado mucho y lo compraré cuando inicie la liga”.
-¿Qué hacés cuando tenés días o ratos libres?
“Me gusta ir a comer a restaurantes latinos y por la noche voy a algunas discotecas. En Filadelfia hay muchos nicas que me buscan y vamos a comer juntos”.
-¿Ya estás ambientando a EE.UU.?
“Así es. Sobre todo me he sentido cómodo en el equipo. Cuando llegué de los Diamondbacks sólo tenía de amigos a Omar Daal y Amaury Telémaco. Ahora me llevo bien con todos los latinos y el club en general”.
Sobre el televisor en la habitación de su hotel aquí en Clearwater, está una fotografía de su mamá, sus hermanos y su hija Ingry. Ellos parecen ser su gran motivación y le han obligado a su mejor esfuerzo. Qué bueno.
¿CUÁNTO GANAS?
“Ya libres de impuestos y todo lo demás, son 25 mil dólares mensuales”, afirma.
¿Y de cuánto es tu contrato?
“Es de 245 mil dólares anuales, pero recordá que nos pagan seis meses que es lo que dura la temporada. En el spring training nos dan viáticos para el hotel y la comida”.
¿Qué hacés con tu dinero?
“Lo primero que hice fue construir la casita en la que vive mi mamá. Tengo una granja avícola en Chinandega y he invertido otra plata con mi agente aquí en EE.UU.”
¿Sos feliz?
“Claro. Estoy haciendo lo que me gusta y me pagan bien. Sin embargo, creo que si lucho duro, puedo tener un mejor contrato más adelante y asegurar mi futuro”.
¿Volverás a lanzar en Nicaragua?
“Sinceramente creo que por el momento no. La verdad es que allá no me cuido.
Tengo que admitirlo. Siempre hay algo que hacer, salgo a vagar. Mejor voy a volver a México o quizá a Puerto Rico”.
NOTICIAS RELACIONADAS: