Paul NewberryAP
KISSIMMEE.- Andruw Jones tiene fijada en su mente una nueva meta: ser uno de los mejores del béisbol de grandes ligas.
Ese objetivo no es producto de la extensión contractual de 75 millones de dólares o la sensación de desilusión que tuvo el año pasado a pesar de pegar 34 jonrones, empujar 104 carreras y ganar su cuarto guante de oro consecutivo.
El curazoleño mismo reconoce que el año pasado no rindió lo mejor que pudo. “No estuvo del todo mal”, dice. Y agrega que “quizás me distraje, no me concentré. Es posible que los pitcheres hayan hecho ajustes tras ver lo que hice el año previo”.
Pero, este año es distinto. Este año, Jones tiene un nuevo mentor, Terry Pendleton, que tiene a su haber un premio al jugador más valioso de la Liga Nacional.
“Si sienta cabeza y hace lo que creo que es capaz de hacer…”, dijo Pendleton, nuevo coach de bateo de los Bravos de Atlanta.
Jones es visto como el mejor jardinero central de las mayores, pero eso no explica el resto de las hazañas. Tiene tres temporadas de 30 jonrones. Tiene impulsadas 104 carreras en cada uno de los últimos dos años. Tiene promedio de bateo de sobre .300 y cuatro veces ha pasado de las 20 estafas.
Y como si fuera poco, no cumple 25 años sino hasta el mes próximo.
“La gente no entiende”, explica Pendleton. “El pelotero no madura sino hasta los 27 ó 30 años. A este chico todavía le falta tiempo. Uno se olvida de que es un jovencito, es que lo ha visto en la liga durante seis años”.
En 1996, Jones se fijó una norma altísima, cuando pasó de clase A a las mayores en solo dos meses. Cuando sólo contaba 19 años, pasó a la historia del deporte como el segundo en conectar jonrón en sus primeros dos turnos al bate en serie mundial, y nada menos que en el Yankee Stadium.
TERCER STRIKE
Jones también cree que las transacciones llevadas a cabo por Atlanta durante la pausa invernal le sean de beneficio. Las transacciones incluyeron al limpia bases Gary Sheffield y Vinicio Castilla.
En los entrenamientos de primavera, Jones pasó parte del tiempo bateando segundo entre el veloz Rafael Furcal y el toletero Chipper Jones.
Sorprendió a los Bravos, y a su agente Scott Boras, al aceptar una extensión de su contrato que se extiende hasta el 2007.
Jones, acompañado por su padre, accedió a esa extensión, en lugar de esperar a ser agente libre a finales de la temporada, lo que tenía el potencial de un contrato mucho más jugoso.
“El dinero no es tan importante”, dijo.