- Aguardan respuesta de Procuraduría y Fiscalía a oferta de ayuda del FBI para investigar casos de corrupción
- Garza dijo a corresponsales extranjeros que las instituciones de justicia de Nicaragua “son débiles y politizadas”
Filadelfo AlemánAP
MANAGUA.- El embajador de los Estados Unidos, Oliver Garza, insistió ayer en la preocupación de su gobierno por la corrupción en Nicaragua y dijo esperar “que haya justicia” en esos casos.
Durante un encuentro con la prensa extranjera, Garza dijo que su país respalda al nuevo gobierno del presidente Enrique Bolaños, que ha declarado guerra a la corrupción. “Obviamente queremos ver cambios de cómo el gobierno controla sus ingresos y sus gastos”, señaló.
El diplomático afirmó que las instituciones de justicia del país “son débiles” por ser “altamente politizadas”.
Bajo nuevas leyes anticorrupción, Estados Unidos negó recientemente visa de entrada a ese país a un ex ministro del anterior presidente Arnoldo Alemán (1996-2001), involucrado en esas prácticas.
“Vamos a aplicar esas leyes… contra cualquier persona que haya actuado contra esa ley”.
Garza dijo que ofreció a la Procuraduría y la Fiscalía de justicia ayuda del FBI para investigar casos de corrupción, pero no ha recibido contestación.
El caso más reciente es el del ex portavoz de Alemán, Roberto Duarte, detenido por un supuesto fraude de 1,3 millones de dólares en el estatal Canal 6 de televisión.
PROPIEDADES CONFISCADAS POR SANDINISTAS
Fuentes de la Embajada americana dijeron a AP que a Estados Unidos le preocupa que las propiedades confiscadas por los sandinistas (1979-1990) a ciudadanos norteamericanos y de otras nacionalidades, sean pagadas con bonos millonarios del Estado.
Los donantes consideran que los bonos son “una bomba de tiempo” a estallar cuando el gobierno, escaso de recursos, comience a pagarlos, dijo la fuente.
Nicaragua es el segundo país más pobre del continente, después de Haití, condenado a pagar con 2/3 de sus exportaciones (de 700 millones de dólares) su deuda externa de 6,500 millones de dólares.
Durante el gobierno de Alemán (plagado de denuncias de corrupción) la deuda interna creció desmesuradamente y ha desinflado el entusiasmo de los donantes.
El país ha solicitado ser clasificado como país pobre altamente endeudado para que se le condone la deuda externa, pero la manera en que se han manejado los recursos hace titubear a los donantes.