Los “químicos”

Freddy Potoy [email protected]

Parece que el presidente Enrique Bolaños y algunos funcionarios de su gobierno, como el ministro de Hacienda y Crédito Público, Eduardo Montealegre, y el director de la Policía Nacional, Edwin Cordero, tuvieron algunos singulares profesores en “química”.

Los conceptos clásicos de las relaciones de poder, Estado, democracia y política, parecen no tener mucha importancia en el gobierno de Bolaños. La Administración actual está dando serios bandazos en el reacomodo de su gente, precisamente porque no se percibe una línea de trabajo definida. No hay una política de Estado enfocada a fortalecer la institucionalidad.

Varios funcionarios están en cargos públicos porque “les costó la causa” durante la campaña electoral, porque son personas de confianza de Bolaños, porque tienen buena apariencia, porque le caen bien al mandatario, porque son muchachitos bien portados, etc.

Si don Enrique quiere avanzar con éxito en su gobierno y no ser devorado políticamente tanto por Arnoldo Alemán y su gente, como por las ya conocidas habilidades políticas y conspirativas del FSLN, tiene que dejar a un lado ese romanticismo de mantener en el gobierno a gente que sólo le está consumiendo oxígeno, ocupando espacio y cobrando un sueldazo. La imagen de fragilidad que tiene el gobierno es impresionante.

Se ve un equipo de asesores jurídicos vulnerable, sin astucia, sin capacidad de remontar las habilidades de los políticos y tratando de dar respuestas técnicas sin malicias políticas. Es decir, no hay una especie de información y análisis previa a los hechos que permita un mejor desenvolvimiento en las políticas de Estado. Hay mucha gente en el gobierno haciendo nada.

Ante estas situaciones, lo que se presenta a la hora de las incapacidades, es tratar de resolver los problemas a base de “química”, y es así que Cordero quita al ex jefe de la Dirección Antidrogas, Pedro Aguilar, porque es una persona con la que no se siente bien. Es decir, el gusto, el paladar y los sentimientos están por encima de las políticas de Estado. ¡Qué triste!

Bolaños debe sacudir fuertemente el árbol de su gobierno y no ser caldo de malos componentes químicos. El jefe del gabinete de gobierno, Mario De Franco, también debe asumir su verdadero papel. De Franco se ve como una persona temerosa de asumir el mando y el poder conferido, y quizás ésta sea otra de las razones por las que el gobierno da bandazos. O manda o no manda y punto, pero no puede estar aguantando a un montón de ineptos en calidad de “asesores”, o soportar berrinches de funcionarios o funcionarias que quieren hacerse sentir importantes ante el Presidente. Ese figureo terrible que se tienen en el gobierno está causando problemas en las políticas de Estado que parecen no estar bien rayadas. O Bolaños pone gente capaz al frente de su gobierno, o en pocos días se verá muy enredado por sus detractores. ¡Ojo en el Parlamento con las leyes! Los adversarios de Bolaños son capaces de declararlo incapaz. ¡Cuidado!  

Editorial
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