Leslie Nicolás Lacayo [email protected]
Juan Manuel Rodríguez Garza, director de la maestría en Administración del Tecnológico de Monterrey (México), asegura que mantener en una empresa “grupos de alto rendimiento” eleva los niveles de productividad de la misma.
Rodríguez, quien estuvo de visita en Nicaragua recientemente, intercambió experiencias con el sector empresarial y académico nicaragüense, para dar a conocer los productos y servicios que ofrece el Tecnológico de Monterrey.
El catedrático realizó una ponencia a los empresarios que asistieron al evento, sobre las ventajas y desventajas que traía para un empresario lograr mantener grupos de alto rendimiento. Explicó que esencialmente está ligado con los factores de productividad en las organizaciones.
Rodríguez indicó que la baja productividad es ocasionada por la alta rotación del personal, insatisfacción del personal en el trabajo, la falta de una claridad acerca del rumbo de la organización y por la falta de reconocimiento hacia la labor del empleado.
Para el especialista, lograr que estos factores no se den en una empresa es responsabilidad del administrador o del líder. “Es él el responsable de crear el ambiente armónico en el trabajo, de darle una visón a la organización, es aquél que debe propiciar los valores”, señaló.
Dijo que tener grupos de alto rendimiento en los centros de trabajo deja una serie de beneficios que impactan directamente a la organización, por ejemplo alto rendimiento constante del equipo, consistencia de largo plazo, servicios de alta calidad, condiciones de trabajo más estables y mejor proceso de aprendizaje de los nuevos empleados.
“Al haber un ambiente armónico se crean relaciones afectivas que crean más estabilidad en los grupos de trabajo. Es decir hay un compromiso afectivo para con la organización. Se evitan desperdicios y se evitan sentimientos de desprecio hacia los objetivos de la organización”, explicó.
CUANDO LA EMPRESA DECIDE CAMBIAR DE MERCADO
Para Rodríguez, es importante definir la visión hacia donde va la organización y éste es trabajo del líder. Pues es el que tiene en todo el grupo las ideas más claras. Para explicar más esta situación, tomó como ejemplo el caso de las empresas que tienen que realizar cambios en sus estructura cuando desean pasar del mercado nacional al internacional.
En este caso recomienda que el líder debe estar más pendiente del cambio para que el grupo o la organización no se desestabilice. En este sentido el líder debe estar más pendiente de las personas y no tanto así de su estructura.
Tomando el caso de Nicaragua, en donde existe un 25 por ciento de desempleo abierto, podría ser que el empresario no se esté preocupando de cómo maneja sus grupos de trabajo, entonces el problema se convierte en un caso de responsabilidad social del empresario, expresó Rodríguez, “pues con grupos fuertes que logren generar riqueza, de alguna manera se está ayudando al país”, agregó.
Por otro lado, Rodríguez señala que estudios realizados han demostrado que es más costoso para el empresario mantener una inestabilidad laboral a mantener el mismo personal de trabajo.
“Por ejemplo existen países en donde se premia la permanencia del trabajador en la empresa (…) entonces el empresario se preguntara por qué premiar la permanencia cuando hay una gran cantidad de desempleados de los que puedo hacer uso, sencillo por el valor acumulado y la experiencia”, manifestó.
VISIÓN DE LARGO PLAZO
Para Juan Manuel Rodríguez Garza, director de maestría en Administración del Tecnológico de Monterrey, es importante que los empresarios en todo momento mantengan capacitado a su personal. Esto, a juicio de Rodríguez, les va a permitir poder enfrentar de mejor manera los retos de la globalización. “Esto es tener una visión de largo plazo”, agregó.
“Hay una cultura del empresario latinoamericano de cortoplacismo y lo podemos observar en casi todos los países, hay ciertos países que piensan escaparse de ese fenómeno, como Chile y México. Este último tiene una tradición fuerte de empresarios comprometidos con el largo plazo, y qué sucede, los empresarios que tienen visión de corto plazo son nada más que empresarios oportunistas”, señala Rodríguez.
La Escuela de Graduados en Administración y Dirección de Empresas (EGADE) del Tecnológico de Monterrey, ocupó el primer lugar en el ranking anual de las mejores escuelas de negocios de América Latina que publica la revista América Economía del Grupo Dow Jones.