Freddy Ruiz [email protected]
La cuenta corriente de la balanza de pagos refleja el saldo de los ingresos menos los egresos de un país en sus transacciones internacionales. Nicaragua tiene el déficit en cuenta corriente más alto de América Latina; en los últimos cinco años representó en promedio más del 40 por ciento de su PIB. Pero, ¿qué factores han causado que se llegue a tales proporciones de déficit externo?
Para contestar a esta pregunta y con el fin de visualizar ciertas tendencias y variaciones, se comparan los quinquenios 1992-1996 y 1997-2001. El análisis de la cuenta corriente puede partir del postulado que establece que el ahorro es igual a la inversión; en una economía abierta como la de Nicaragua, el ahorro se divide en nacional y externo; cuando el ahorro nacional es inferior a la inversión nacional, el ahorro externo financia la diferencia.
En este sentido, la comparación del último quinquenio con el primero indica que el ahorro nacional ha mejorado 4.9 por ciento en términos de su participación promedio con relación al PIB; mientras que la inversión ha crecido 11.5 por ciento, la diferencia entre ambas cifras, 6.6 por ciento, refleja el incremento del déficit en cuenta corriente en el último quinquenio.
Sobre este particular, es importante recordar que el ahorro nacional se obtiene de restar al ingreso nacional disponible el consumo, y si la economía no está generando suficiente ahorro, aun cuando su producto aumenta, obedece a que existe un consumo elevado, como efectivamente ocurre en Nicaragua. En estas circunstancias la importancia del ahorro es evidente: a mayor ahorro nacional menor necesidad de recurrir al financiamiento externo para realizar inversiones.
Ahora bien, para explorar aún más la causa del déficit externo es importante conocer la evolución del comportamiento económico de los sectores privado y público. Para tal propósito, puede analizarse el ahorro nacional en términos de sus componentes internos: privado y público.
La comparación de los períodos analizados indica que el ahorro del sector privado mejoró su participación promedio con relación al PIB en 9.6, por tanto, redujo su demanda de recursos externos para financiar sus inversiones. Por su parte, el ahorro público (en su sentido más amplio) desmejoró 4.7 por ciento en términos de participación en el PIB, debido principalmente a una reducción en el ingreso disponible de casi cincuenta por ciento: ello implica que las inversiones de este sector demandaron mayores recursos externos. Se deduce entonces, que en el incremento del déficit de la cuenta corriente tuvo mayor participación el sector público.
De lo expuesto antes se infiere que es imperativo que las autoridades económicas diseñen acciones concretas para reducir el déficit externo a un nivel que esté en función de la capacidad económica del país. En situaciones como ésta destacan dos tipos de medidas: 1) reducción del gasto público e incremento de los ingresos fiscales; 2) ajustes al tipo de cambio. Ambas medidas demandan una ejecución conjunta para obtener resultados más efectivos.
Al ser el sector público el principal agente que ha contribuido al incremento del déficit externo, con el primer tipo de medidas se persigue incrementar su ahorro.
La segunda medida tiene como fin estimular la demanda interna hacia bienes nacionales y favorecer la demanda externa, lo cual potencialmente mejoraría la balanza comercial. En relación con esto, es conocido que el tipo de cambio en Nicaragua ha permanecido sobrevaluado y ha favorecido las importaciones en detrimento de las exportaciones. En los períodos analizados, el crecimiento de las importaciones ha cuadruplicado el de las exportaciones, situación que sugeriría necesario una aceleración del deslizamiento de la moneda, a menos que se logre mantener el crecimiento de la inflación en un nivel inferior al de la devaluación.
Suscita particular interés esta última medida porque, indudablemente, tiene serias implicaciones políticas y sociales que un gobierno no desea enfrentar; sin embargo es necesaria para mejorar la posición externa del país.
Las medidas mencionadas no constituyen una novedad; sino una reafirmación de lo que la teoría y la práctica indican en estos casos. Son necesarias para mejorar la posición externa del país en el corto plazo, y deben ser acompañadas de medidas estructurales que apunten a resultados de largo plazo en términos de un crecimiento económico real y sostenible.
Nicaragua ha enfrentado el déficit externo gracias a la cooperación internacional; pero no es factible que ésta se mantenga constante en el futuro. La economía nacional debe generar mayor ahorro para reducir su dependencia externa. La realidad económica es clara: no gastar más allá de las posibilidades reales para no comprometer el futuro de la nación.
El autor es Economista.