AP
COLOMBIA.- Sobre un campo de amapolas a más de 3,000 metros de altura, las autoridades realizaron ayer la primera operación antidrogas en el que otrora fuera el bastión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
La misión, en la que participaron seis helicópteros artillados y dos aviones fumigadores de herbicida, viene a confirmar las sospechas de que la inmensa área que fue cedida a las FARC para adelantar conversaciones de paz estaba siendo utilizada para fines ilícitos.
“Ellos (la guerrilla) se han venido fortaleciendo y financiando con el dinero del narcotráfico’’, dijo el general Gustavo Socha, jefe de la Policía Antinarcóticos, en medio de bulbos y flores rojas de amapola.
Desde hace dos semanas, cuando el presidente Andrés Pastrana puso fin a los diálogos de paz, la Policía Antinarcóticos fue autorizada para extender hasta esta región la guerra antidrogas que apoya Estados Unidos.
La Policía admitió desconocer si las FARC controlaban este campo en la ladera de una montaña. Socha estimó que la siembra de cultivos ilícitos sólo pudo hacerse con la bendición de los rebeldes.
En los tres años que duró el área de despeje, la superficie de narcocultivos habría crecido desde 50 hectáreas de amapolas hasta las 350 actuales. Mientras la coca se duplicó pasando a 15,000 hectáreas.
Además, en estas agrestes cumbres del sureño municipio de San Vicente del Caguán tiene asiento la columna “Teófilo Forero” de las FARC, responsable de espectaculares ataques y secuestros.
Sólo protegiendo el cultivo de 50 hectáreas que hoy fue bautizado con el herbicida glifosato, se calcula que había unos 200 rebeldes, los que todavía pueden estar cerca.
“Tenemos que irnos rápido, ya que por esta zona se han reportado francotiradores de la guerrilla”, le dijo un agente al general Socha, esgrimiendo un fusil automático M-16 con lanzagranadas.
El hallazgo de estos sembrados ilícitos puede tener repercusiones significativas, porque podría fundir de facto la guerra antidrogas con la guerra contrainsurgente que libra el gobierno colombiano.
Durante las negociaciones, funcionarios gubernamentales nunca calificaron a las FARC como un cartel de la droga. A lo sumo, reconocieron que la guerrilla cobraba un “impuesto’’ a los campesinos a cambio de proteger los narcocultivos.
17 GUERRILLEROS MUERTOS
Por lo menos 17 guerrilleros murieron en combates registrados entre sábado y domingo en diversos puntos del país, al tiempo que fue descubierto un camión con una tonelada de explosivos destinados a acciones terroristas, informó el domingo la Agencia de Noticias del Ejército.
El mayor combate se libró en Medina, población situada a 80 kilómetros al noroeste de Bogotá, en donde siete guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) fueron abatidos por las tropas de la Séptima Brigada y se incautó abundante armamento.
El enfrentamiento se registró cuando la guerrilla intentaba bloquear el ingreso a la población, estableciendo retenes, un método que suele utilizar en las carreteras del país para tomar secuestrados.