- Un niño trabajador que trata de sobresalir a través del motocross
Pablo Fletes [email protected]
El primer contacto de Roland Herold Martínez con el motociclismo, se produjo de pura casualidad.
El niño, ahora de 12 años, se encontraba hace unos tres años en las costas del Lago de Managua, como tantos otros que deambulan por las calles tratando de ganarse el sustento de cada día.
Pero ese día fue especial para Herold, quien auxilió a unos cazadores que necesitaban cruzar un cauce en las orillas del lago.
Sin pensarlo dos veces Herold los ayudó, y aunque recibió un pequeño estímulo, a partir de ese momento cambió el curso de su precoz vida, porque uno de los cazadores lo invitó a trabajar en un pequeño negocio de alquiler de motos y cuadraciclos en el Malecón de Managua, y desde aquí saltó 8 meses más tarde al motocross.
Herold recibió el apoyo de aquel dueño de motos de alquiler, el señor Marvin Pacheco, ha sido equipado gracias a la caridad de algunas personas, y con 72 puntos actualmente se ubica como el mejor exponente en la categoría de los 65 c.c., luego de dos fechas del Campeonato Nacional de Supercross.
“Yo trabajaba en el Malecón de las diez de la mañana hasta las cinco de la tarde. Cuidaba a las motos y a la gente y de ahí me metí al motocross”, comentó el pequeño Herold, quien como muchos otros a su corta edad ya conoce lo duro del trabajo infantil.
MUERTE DE UN HERMANO
Hijo de Roland Herold y Rosario Martínez, el pequeño Roland nació el 24 de septiembre de 1989, hace 12 años en Bluefields.
Sin embargo, sus padres se trasladaron pronto a Managua, y se asentaron en el Barrio Manchester, a orillas del lago, donde años más tarde vivió la peor tragedia de su corta existencia: la muerte de su hermano Arián, mientras ambos cuidaban reses ajenas.
“Estábamos cuidando las vacas en la costa del lago, era de tarde y empezó a llover. En ese momento un ternero se lo arrastró la corriente de un cauce, mi hermano quiso salvarlo, pero se lo llevó la corriente. Alguien nos ayudó a sacarlo, pero se volvió a tirar por el ternero y no pudo salir del agua. Apareció hasta el siguiente día”, cuenta Roland, mientras su vista se pierde en el horizonte.
Y es que la muerte de su hermano impactó tanto en la pobre familia, que Roland dejó de estudiar. Comenzó a merodear por las calles, a realizar algunos trabajos espontáneos, hasta que logró un poco de estabilidad en el alquiler de motos.
“La primera vez que vi una carrera de motocross fue en la pista del Malecón. Me gustó mucho y por eso quiero ser un corredor profesional, quiero ser un campeón del mundo”, dice con inocencia infantil.
POCA EXPERIENCIA
Roland tiene muy poca experiencia en el motocross. Apenas ha realizado dos carreras, las que por cierto han sido con buenos resultado.
En la primera fecha del Supercross, ocupó el primer puesto en la categoría 65 c.c. superando al campeón Juan “La Pulga” Palacios.
En la segunda jornada corrida hace poco más de una semana, retrocedió al tercer puesto, pero se mantuvo en la cima en la tabla general de posiciones.
Pero quiero seguir adelante y forjar una historia sólida, gracias a un ferviente fanatismo por el motocross, que le impulsa a realizar largas jornadas de preparación, que incluyen 12 kilómetros diarios de carrera, duras sesiones de ejercicio físico, con la asesoría del adiestrador de atletismo Santos Treminio y de Miguel Lorío, nuestro colega fotógrafo en la página deportiva de LA PRENSA, quien actúa como entrenador y mecánico del joven piloto.
“La moto Kawasaki de 65 centímetros cúbicos que usa Roland se la prestó el señor José Adán Mendieta, de ´Súper Autos Mendieta´. Las botas fueron regaladas por Gustavo Kühl; el casco, coderas, rodilleras, anteojos, riñoneras, guantes, son los que usó el año pasado Juan Palacios; el pantalón se lo regaló Camilo Madriz; y el resto de cosas son gracias a ayuda de los amigos del motocross”, explicó Lorío, quien día a día trata de pulir a Herold para convertirlo en uno de los más prometedores del terruño.
DEJÓ LA ESCUELA
A pesar de tener 12 años, Roland Herold apenas cursa el segundo grado de primaria debido a los pocos recursos de su familia, que vive en el Barrio Manchester a las orillas del Lago de Managua.
Herold estudia en una escuelita privada debido a que se retiró de un colegio público porque, según él, los compañeros lo molestaban mucho “porque era el único negrito de la escuela”.
“Le reclamé varias veces a la profesora, pero primero me dijo que no molestara, luego me pegó con una regla y después me castigó. Por eso mi mamá me sacó de la escuela y me puso a estudiar en la casa de la profesora Yolanda”, explicó.
Herold dice que le gustaría estudiar en una buena escuela, pero su familia, dirigida solamente por su madre Rosario Martínez, no cuenta con los mínimos recursos.