Don Domingo Flores Martínez —de El Capulín, en Granada—, conocido como el “Decano de la Electrificación Rural en Nicaragua”.

Don Domingo, un pionero del progreso

Se trata de un granadino que se fijó como un sueño llevar la luz a su tierra natal y municipios circunvecinos, hasta que lo logró con sus incansables gestiones. La ardua labor de este personaje de pueblo mereció el reconocimiento del periodista Emigdio Suárez, que lo llamó el “Decano de la Electrificación Rural” Pedro J. […]

  • Se trata de un granadino que se fijó como un sueño llevar la luz a su tierra natal y municipios circunvecinos, hasta que lo logró con sus incansables gestiones. La ardua labor de este personaje de pueblo mereció el reconocimiento del periodista Emigdio Suárez, que lo llamó el “Decano de la Electrificación Rural”

Pedro J. Vindell MatusCORRESPONSAL/[email protected]

Don Domingo Flores Martínez, de 85 años, fue llamado “Decano de la Electrificación Rural en Nicaragua”, en la revista “Amerrisque”, editada en los años 70 por el periodista Emigdio Suárez.

El título fue acertado. Gracias a su empeño y gestiones las comunidades de Granada y Masaya y algunas de Managua, conocieron la luz eléctrica.

“Desde 1960 me interesé por traer la energía eléctrica a estas comunidades de Granada, Masaya y algunas de Managua, cercanas por jurisdicción territorial”, recuerda.

En 1962, junto a otras personas, organizó y fundó la Cooperativa de Abastecimiento de Energía Eléctrica Rural No. 1, en el Instituto Nacional de Masaya, de la que fue vocal, secretario de finanzas, presidente y asesor, en distintos momentos.

SU LUCHA POR LLEVAR LUZ

“Fueron nuestros primeros pasos en firme por traer la luz, y la luz se hizo, con mucho trabajo, con mucho esfuerzo, y hoy todas estas comarcas gozan de iluminación”, indicó.

Relató que parte de su lucha fue tomar varios cursos sobre cooperativismo y cooperativismo agropecuario, porque además de ser un autodidacta electricista, también fue algodonero.

En aquel entonces, “el ingeniero Manuel Guerrero, mi amigo, trabajaba en el Ministerio de Fomento, lo visité y le expuse mi plan, se interesó, y entusiasmado hizo contacto con la National Rural Electric Cooperative Association, de los Estados Unidos de Norteamérica, y a los ocho días teníamos un enviado en la puerta de mi casa, nos reunimos y me pidió recoger 1,800 firmas”, dijo.

San Blas, Tisma, Zambrano, La Reforma, La Laguna de Apoyo, El Chilamate, y otras comunidades, desde esos años cuentan con la energía eléctrica. “Me siento orgulloso de haber sido el pionero de esa gran obra de iluminación”, manifestó.

Sus gestiones lo llevaron a ser invitado especial en 1973 en una gran Asamblea Anual de la National Rural Electric Cooperative Association (NRECA), máxima organización de ese rubro industrial en el mundo, en Dallas, Texas, Estados Unidos.

COMPILADOR DE LA HISTORIA

Don Domingo Flores Martínez recoge sus memorias en cuadernos, anota fechas, hechos, sucesos, anécdotas, historias, nombres, los problemas y hasta las dificultades surgidas en el camino.

Contó que antes de que la electrificación fuera una realidad, iluminaba su casa con una planta eléctrica. Tenía un tocadiscos y con la planta eléctrica se dedicaba a amenizar las fiestas de su lugar y vecinales, expresó.

Cuando llegó la luz a esos vecindarios, la gente pagaba 10 córdobas por el mínimo de 10 wattios. En las casas sólo había una bujía de 20 watts, y algunas lámparas que gastaban menos.

Fue el 31 de mayo de 1967 cuando la luz llegó hasta la casa de Salomón Toruño, en un caserío que se conocía con el nombre de “24”, en Masaya, y luego a Las Flores, el puente de La Yuca, Llano Grande y otras comunidades más.  

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