Tito Rondón [email protected]
Echemos una mirada a nuestro fútbol hace 23 años, cuando Nicaragua tuvo en su Primera División al primer veterano de una Copa Mundial de fútbol.
El campeonato de 1979 se inauguró con el trabuco UCA goleando 11-0 al novel 4 Zetas, y el América venciendo a la 14 de Septiembre por 3-1.
En el fin de semana que nos ocupa, el sábado la preselección juvenil, entrenada por el uruguayo Carlos Mario Duré, venció al “All Star” por 1-0, por gol de Iván Rivera a los 15 minutos del primer tiempo.
En el juego de liga, los Búfalos Bóer tomaron ventaja de 2-0 en el primer tiempo, con goles del mundialista uruguayo Ricardo Martínez (a los 20 y 35 minutos), pero la 14 de Septiembre empató 2-2 faltando ocho minutos para el final.
El domingo la UCA demolió al Nicarao 6-0 con tres goles de “Catarrito” Cuadra, y el Diriangén se dejó empatar por el América antes de lograr el triunfo. Granja (3’) y Jirón (16’) pusieron adelante a los diriambinos, pero penal logrado por Fletes (30’) y gol de López empataron por los managuas en el segundo tiempo.
Pero en las postrimerías del partido surgió la figura de Rocha (¿Horacio?), quien anotó a los 40 y 43 minutos de la etapa complementaria para darle a los “Caciques” un triunfo de 4-2.
Los dos importados de los Búfalos Bóer, en ese tiempo una corporación deportiva que Carlos García deseaba tuviera equipos en todos los deportes mayores incluyendo el baloncesto, llegaron primero a León.
El defensa central Duré tenía 29 años, pero la curiosidad se centraba sobre el alero Martínez, de 28.
Su carrera empezó a los 15 años, en la quinta división de Cerro. A los 17 ingresó en la universidad a estudiar odontología, y ascendía a la tercera de Cerro.
Al año siguiente pasó a la tercera de Peñarol, uno de los mejores equipos del mundo, donde estuvo dos años. Traspasado a Nacional de Montevideo, jugó en dos Copas Libertadores, y fue escogido para jugar en la Copa Mundial México’70. “Fui suplente”, admitía humildemente en aquella época.
Pero eso fue lo mejor de su carrera, y empezaría un vertiginoso descenso.
Fue adquirido por el “9 de Octubre” de Guayaquil, Ecuador, y en 1972 fue transferido al Auca (donde se encontró con Duré). Luego anduvo por el “Río Amarillo” y el Atlético Río Bamba, y finalmente al Cúcuta de Colombia hasta 1977.
En 1978 estuvo en el Guanacaste de Costa Rica, en el Turrialba (“fui el tercer mejor goleador con 19”, aseguraba), tres meses a los Toros de Miami, de regreso al Bronco de Choluteca, Honduras, y finalmente otra vez a Costa Rica, cuya federación lo envió a León.
Como ven, una carrera desperdiciada, pero que en su momento aumentó la calidad de nuestro fútbol. ¿La causa? El licor…