- En escuelita de El Jícaro, Nueva Segovia, murió una niña al caerle el techo y aún así autoridades no reaccionan
- No cuentan con luz, ni agua y hasta tienen que batallar con el excremento de vacas, perros y cerdos
Orlando [email protected]
Más de quinientos niños que estudian la primaria del Colegio Sagrado Corazón de Jesús de la ciudad de El Jícaro, Nueva Segovia, reciben clases en medio del peligro que representan los escombros de este centro educativo que en 1989 cobró la vida de una inocente niña, al caerle una viga en la cabeza.
Pese a esta tragedia, las autoridades educativas no dan respuesta a esta apremiante necesidad de los escolares.
El peligro es más que latente, pues la obsoleta infraestructura escolar, además de tener el techo podrido, no cuenta con malla protectora, puertas, ni ventanas, por lo que todos los días los niños y las maestras tienen que barrer y lavar el excremento de vacas, perros y cerdos.
Pero además, según denunciaron varios profesores, el local está expuesto a las personas que por las noches se meten a las aulas a realizar orgías sexuales. Aseguran que en muchas ocasiones han encontrado hasta condones tirados en el piso.
Para los educadores y padres de familia, es difícil entender que por más de tres años, los niños estén recibiendo clases en un edificio que no reúne las condiciones mínimas no sólo de seguridad, sino higiénicas, pues no cuenta con energía eléctrica, agua potable ni servicios higiénicos.
Ante esta situación, los escolares tienen que llevar su botellita de agua para tomar y aguantarse hasta la salida para hacer sus necesidades fisiológicas o correr a las letrinas provisionales, que por lo general amanecen llenas de la suciedad de los vagos que se introducen al centro.
ALUMNOS AMBULANTES
La profesora Milvia del Rosario Vázquez, explicó que los estudiantes del colegio reciben clases ambulantes, ya que una parte está ubicada en los escombros del colegio, otra parte en la Casa de Cultura y algunos en casas particulares.
Explicó que enfrentan este problema, desde hace cinco años e indicó que son 20 maestros que dan clases, mientras lamentó que aún con la tragedia ocurrida en 1989 cuando la hija de la directora murió al caerle el techo, a estas alturas las autoridades nacionales del MECD, no han resuelto el problema.