Nelly Castro.

DGI infiltrada por Jerez

Grupo de leales a ex director torpedea gestión de nueva jefa Fabián MedinaJosé Adán Silva [email protected] La directora general de Ingresos, Nelly Castro, aceptó ayer que sometió a cinco trabajadores de esa institución a una prueba con el detector de mentiras o polígrafo, como respuesta a “una denuncia relativa a un conflicto internacional” que no […]

  • Grupo de leales a ex director torpedea gestión de nueva jefa

Fabián MedinaJosé Adán Silva [email protected]

La directora general de Ingresos, Nelly Castro, aceptó ayer que sometió a cinco trabajadores de esa institución a una prueba con el detector de mentiras o polígrafo, como respuesta a “una denuncia relativa a un conflicto internacional” que no quiso explicar.

Sin embargo, LA PRENSA supo que la acción es parte de una sorda lucha que se desarrolla entre la nueva administración y grupos de trabajadores leales al ex director de esa institución, Byron Jerez, que estarían haciendo todo para impedir la investigación de los “checazos” y hacer quedar mal el desempeño de Castro.

“He sentido ciertos obstáculos, pero eso es entendible porque ésta es una institución que tiene complejidad, hay muchos conflictos, y puede ser que algunas personas o algunos grupos estén inconformes o en desacuerdo con el tipo de administración que yo estoy queriendo llevar a cabo”, señaló Castro, quien evitó llamar mafia a los grupos leales a Jerez.

“Mucha gente lo ha expresado y me lo han dicho (que hay una mafia). Yo no quisiera decir que existe, porque tendría que tener, no sé, tendría que juzgar…”, apuntó.

Según doña Nelly Castro, los obstáculos que le “han hecho la vida imposible en la DGI” se manifiestan “en fuga de documentos, divulgación de información que no es correcta, y terror en el personal sobre supuestos despidos”.

Tanto los documentos sobre el uso de los “detectores de mentiras” y un memorando sobre un autopréstamo que se adjudicó Castro cuando recién asumía el cargo, aparecieron en un diario controlado por el ahora diputado Arnoldo Alemán.

Sobre la práctica de detectores de mentiras por el supuesto “conflicto internacional”, Castro desestimó que haya violado los Derechos Humanos de los trabajadores, por cuanto el examen fue voluntario y fue “una prueba de personalidad”.

Sin embargo, no supo explicar cómo es que un conductor, el único despedido entre los que pasaron la prueba, participó en un “conflicto internacional”.

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