Alvaro ZuazoAP
LA PAZ.- El número de muertos que dejó la tormenta que cayó en esta capital el 19 de febrero subió a 61, después que ayer se encontrara el cuerpo sin vida de una humilde mujer entre los escombros de un derruido edificio.
La Alcaldía informó que “inesperadamente” una de sus cuadrillas de rescate que conformó después de la copiosa lluvia de hace una semana, encontró el cadáver en la céntrica calle Honda, donde el granizo llegó a acumularse hasta superar el metro de altura.
La Asamblea de Derechos Humanos sostiene que al menos otras 30 personas permanecen desaparecidas, aunque teme que el número ascienda hasta 60, y que ellas hayan también perecido después de la tormenta, la más intensa de las que tenga registro el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología.
El alcalde paceño, Juan del Granado, estima que para reconstruir la ciudad y construir obras de protección ante nuevas tormentas e inundaciones son necesarios 100 millones de dólares, monto que también se destinará a la reconstrucción del medio centenar de viviendas que resultaron virtualmente arrasadas por las aguas.
En tanto, 515 refugiados permanecen alojados en las instalaciones del Coliseo Cerrado, un importante escenario deportivo de esta ciudad, a la espera de que el gobierno nacional y municipal los dote de viviendas. De momento, algunas de ellas se adjudicarán casas económicas construidas por el Ministerio de la Vivienda.
Otras serán beneficiadas con un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que fue reorientado a atender esta urgencia, mediante un plan de “autoconstrucción”, por el que deberán construir ellas mismas sus viviendas.
Decenas de toneladas de vituallas, medicinas y alimentos, enviados por el Perú y por miles de personas desde distintos puntos de Bolivia fueron puestas a disposición de los damnificados, mediante un programa que es supervisado por la Iglesia Católica; la oficina de la primera dama, la estadounidense Virginia Guillum; y algunos organismos estatales.
Pero en los últimos días, algunos medios de comunicación han manifestado sospechas de que parte de la ayuda sea desviada por funcionarios de la Alcaldía y la Prefectura (Gobernación) de La Paz.
El lunes, dos empleados de la Prefectura fueron sorprendidos por la Policía en el aparente intento de vender bienes destinados a los damnificados.