Freddy Potoy [email protected]
Hay quienes creen que la inversión turística y hotelera es la panacea del desarrollo de los países y dicen que donde impera el principio de la propiedad privada están las sociedades más desarrolladas. Quizás tengan razón, pero no por eso en todas partes del mundo se debe permitir que a punto de bala y golpes de fusiles se obtengan lindas propiedades con paisajes impresionantes.
No es correcto perforar a punto de bala de fusilería AK los derechos fundamentales del individuo; como por ejemplo, el derecho a la vida, el derecho a tener una vivienda digna y el derecho a trabajar para mantener a sus familias.
Como dicen algunos, voy a pasar de la parte emotiva a la objetiva y estrictamente apegada a derecho. Y si don Frank Mena Marenco jurídicamente tiene la razón, pues hay que dársela y si los isleños tienen la razón, también hay que reconocerlo.
Las autoridades judiciales superiores deben investigar ese expediente de Rivas y analizar varias cosas: 1) Que si las tierras que obtuvieron los beneficiados de la Resistencia Nicaragüense de parte del Estado podían ser comercializadas o era estrictamente para su uso y sobrevivencia de ellos. 2) Es o no es Patrimonio Nacional la Isla de Ometepe. 3) La ley de 1917 que protege los recursos aledaños a ríos, lagos y mares, ¿tiene o no vigencia? 4) ¿Qué dice la Corte Suprema de Justicia sobre esta ley de 1917? 5) ¿El procedimiento de compra-venta entre los vendedores y el señor Frank Mena Marenco está apegado a estricto derecho sin ninguna falla?
Asumamos que Frank Mena tiene razón. Él pudo considerar que se le venía un serio problema, razón por la cual quizás los anteriores dueños evitaron meterse a un lío. Alguien que no quiere perjudicar a una comunidad y pretende desarrollar la zona debió tomar las medidas preventivas del caso. No digo que debió regalarles tierras que él compró, sino ver con la Alcaldía cómo el edil reubicaba a esa gente. ‘¡Ah!’, dirían Mena y sus admiradores: ‘Es que ese no es su trabajo’. ¡Ah!, digo yo, pero si quiere contribuir a un lugar donde se pueden obtener buenos réditos, por los menos que invierta neuronas en pensar hacer mejor las cosas colaterales a un aspecto importante de él.
En este tipo de relajos siempre hay bandidos, vivianes, aprovechados, corruptos, oportunistas que usando el poder público hacen cosas en nombre de la democracia, el turismo y el desarrollo. Ellos también son responsables de barbaries como la de la Isla de Ometepe. Por esta razón se debe investigar el pasado de este conflicto.
¿Se imaginan selvas de cemento en el Mombacho, El Chocoyero, Bosawás, Corn Island, los cayos, la Isla de Ometepe? Cuando se está perdiendo la inmensidad de sus bosques y urge conservar la naturaleza, hay quienes piensan como inversionistas sin serlo, y se les ve en sus ojos el signo de dólares sin importarles los demás. Recuerden que en este mundo no viven solos.