José Leñero G.
En el trabajo organizacional, al igual que en otras actividades en que participamos, frecuentemente estamos presionados por cosas urgentes que hay que atender: contestar teléfonos, enviar documentos que vencen hoy… crisis de distintas formas. Esto, que se conoce muy bien, nos obliga a tomar decisiones precipitadas que, muchas veces, hubiéramos solucionado mejor si hubiéramos tenido más tiempo para pensar.
Hay personas para las que la acumulación de tareas urgentes llega a tal grado, que sólo pueden dedicar su tiempo útil a atenderlas, como el jugador de tenis que sólo puede pensar en devolver la bola que le llega sin descanso.
Lo que no siempre se tiene claro es que, quien vive atendiendo urgencias, esto es, “apagando incendios”, no toma las decisiones sobre su dedicación y trabajo, sino que ellas le son impuestas por el entorno. Esto es lo que en otra columna caracterizamos como propia de una persona reactiva, que no reúne los requisitos de un líder.
En cambio, la elección de dedicar su tiempo y esfuerzo a lo Importante, No Urgente, es personal, haciendo uso los atributos humanos de autoconciencia, o de imaginación, o de conciencia moral, pero que siempre es la expresión de la voluntad independiente, los cuatro atributos que, en otra columna, expliqué que le permiten a las personas Proactivas “responder con habilidad”, esto es, con “responsabilidad” a los estímulos o amenazas que le llegan del entorno.
En su bestseller Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Eficaz, Stephen Covey nos ofrece un valioso instrumento para ubicar el centro de nuestra atención laboral. Es la hoy conocida matriz Urgencia-Importancia en que cada una de estas variables se divide en “Mucha” y “Poca”, lo que genera cuatro cuadrantes altamente significativos.
El cuadrante I Mucha Urgencia – Mucha Importancia, es el que no se puede dejar de atender, pero sus prioridades las pone el entorno. Para quien vive mucho tiempo en este cuadrante, es normal que no tenga tiempo para diseñar un tipo de trabajo distinto que mejore su futuro. La mayoría de estas personas que pasan cerca del 90% de su tiempo en él y en el 10% restante, buscan alivio en el cuadrante IV, que no aporta ningún alivio a lo acuciante del otro 90% y, generalmente prestan escasa atención al cuadrante II que es donde pueden encontrarlo. Esto los lleva a una forma de vida plagada de estrés y agotamiento.
El cuadrante III, tiene el atractivo de contener acciones fáciles y agradables, pero que distraen el tiempo de lo que efectivamente es valioso y, por tanto, conducen a una tarea de baja calidad y baja productividad.
El cuadrante II, es el que contiene las cosas importantes que no siempre son muy visibles, ya que no tienen que ver con hoy, sino con resultados que se producirán mañana, pero es el único que aporta algo a nuestra Visión, Misión, Valores y Objetivos de alta prioridad. En éste no se actúa por imposiciones externas, sino sus acciones nacen de nuestra conciencia de los objetivos que vale la pena alcanzar y, por tanto, es el cuadrante donde un verdadero líder debe tratar de permanecer más tiempo.
* Consultor Internacional.