Especialistas de Ineter mantienen vigilancia permanente para observar los cambios en la actividad del Volcán San Cristóbal.

Chinandeganos conviven con los estragos del San Cristóbal

Carol MunguíaCORRESPONSAL/ [email protected] El Volcán San Cristóbal nos recuerda su poder con sus esporádicas fumarolas acompañadas de emisiones de humo. La población de tres municipios observa su actividad constantemente. “Nuestra preocupación es que nos dé tiempo de salir de nuestras comunidades”, dijo Ángela Reyes, líder de la comarca rural de San Isidro, ubicada en las […]

Carol MunguíaCORRESPONSAL/ [email protected]

El Volcán San Cristóbal nos recuerda su poder con sus esporádicas fumarolas acompañadas de emisiones de humo. La población de tres municipios observa su actividad constantemente. “Nuestra preocupación es que nos dé tiempo de salir de nuestras comunidades”, dijo Ángela Reyes, líder de la comarca rural de San Isidro, ubicada en las faldas del coloso.

Reyes relató que fuertes retumbos se escuchan en los días de sofocante calor, pero “no nos atemoriza porque estamos acostumbrados”, expresó.

La tarea principal del Comité Comunal fue la urgente reparación de los cinco kilómetros de camino que dista entre el cerro y Chinandega. “Es la ruta más rápida y accesible para evacuar en caso de emergencia, aseguró Cayetano Guido, de la comunidad La Mora.

Las brigadas de Defensa Civil están activadas en todos lo sectores aledaños a las faldas del San Cristóbal.

ACTIVIDAD SE MANTIENE

La ingeniera Martha Navarro, jefa del área de Vulcanología del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), afirmó que el San Cristóbal tuvo 30 años de quietud y luego pasa a una fase que dura entre 20 y 25 años donde se reanuda su actividad. “Los chinandeganos tendrán que acostumbrarse a convivir con estos riesgos”, sugirió.

“Estamos en esa fase que dio inicio en mayo de 1997 y vamos a continuar observando salida de cenizas, explosiones, incluso podría haber una de mayor magnitud, y así fluctuar con ese fenómeno por mucho rato”, dijo la experta.

Navarro explicó que la afectación en sí, es la caída de ceniza, como en el caso del Cerro Negro, en el departamento de León. Sin embargo, advirtió que un ciclón o un huracán podrían causar mayores estragos por los flujos de fósforo que bajan del volcán y que afectarían a la población más próxima a las faldas.

Navarro dijo que una máxima eruptiva es impredecible. Ineter está revisando la actividad constantemente, hay registro continuo de la actividad y evaluación frecuente de la misma.

Tres sismógrafos trabajan para detectar los movimientos del Volcán San Cristóbal, especialistas de Ineter suben dos veces por semana a medir gases o temperatura y para observar nuevos cambios que indiquen peligro, señaló Navarro.  

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