Los estudiantes de odontología brindan consultas al tiempo que realizan sus prácticas en las clínicas de la UAM.

Estudiantes de odontología aprendiendo a sacar muelas

La prueba de fuego para los futuros odontólogos de la UAM es la primera extracción que realizan en las clínicas de ese recinto No existe ningún alumno que no experimente nervios cuando tiene en frente a su primer “valiente” Gabriela Roa Romero [email protected] Oisis Barquero estudia cuarto año de Odontología en la Universidad Americana (UAM), […]

  • La prueba de fuego para los futuros odontólogos de la UAM es la primera extracción que realizan en las clínicas de ese recinto
  • No existe ningún alumno que no experimente nervios cuando tiene en frente a su primer “valiente”

Gabriela Roa Romero [email protected]

Oisis Barquero estudia cuarto año de Odontología en la Universidad Americana (UAM), y ya lleva en su currículum 15 extracciones de muelas practicadas en las clínicas del recinto.

Recordó que la primera vez que tuvo que sacarle una muela a un paciente los nervios la mataban y el doctor que tenía al lado la ayudó.

“Con experiencia vas fortaleciendo los nervios”, dice ahora, aunque opinó que las extracciones son más para hombres, ella disfruta más practicando las calzas en sus pacientes.

Según Barquero los estudiantes de odontología lo primero que aprenden es a tener bastante paciencia y saber calmar a sus pacientes, que como todos buenos nicas llegan a las clínicas, de emergencia cuando no aguantan el dolor.

“No creo que no haya un estudiante que no haya pasado por un proceso de temor, cuando tiene a un paciente y sabe que cualquier error que cometa pone en riesgo su salud”, dijo por su parte Liana Vega, administradora de las clínicas que operan en al UAM.

Vega explicó que como parte del plan de estudios de la carrera de odontología los estudiantes combinan las clases teóricas con la práctica, para que no sólo aprendan a establecer el diagnóstico, sino que sepan dar el tratamiento adecuado.

Además de los laboratorios, los estudiantes pasan una etapa de preclínica que es cuando practican en maniquí y es a partir del segundo semestre de tercer año cuando comienzan hacer sus prácticas con pacientes de carne y huesos en las clínicas de la UAM.

“Ellos aprenden hacer todo, desde odontología preventiva como dar charlas educativas y enseñar a niños y adultos cómo cepillarse los dientes, hasta el campo restaurativo como tratamientos para las encías, extracciones molares, entre otras cosas”, subrayó Vega.

Las clínicas odontológicas de la UAM abrieron sus puertas al público en general desde 1996 para mejorar la educación de sus estudiantes.

Los universitarios durante las consultas permanentemente están siendo instruidos por un docente, “porque el estudiante está en proceso de aprendizaje”, mencionó Vega.

Unas 21 clínicas están equipadas para que los universitarios practiquen diferentes especialidades, además cuentan con dos quirófanos para realizar cirugías menores.

Vega aseguró que siempre buscan un valiente entre los estudiantes para no rechazar ningún caso por difícil que sea.

Pero, en ocasiones anteriores les ha tocado cancelar la atención, especialmente en casos de pacientes “psiquiátricos” que llegan hasta agredir a los estudiantes.

También los universitarios voluntarios participan en programas que consisten en prestar servicio en el sistema penitenciario o en algunos puestos de salud en zonas muy humildes.

Luis Fernando Mongalo, acostumbra hacer apuestas con sus pacientes para calmarlos, diciéndoles que si les duele los invita almorzar.

“Hasta el momento no he perdido, pero para mí lo más importante es que el paciente se vaya satisfecho”, dijo el estudiante.

17 PACIENTES DIARIOS

El año pasado los estudiantes de odontología de la UAM atendieron alrededor de 3,417 nuevos pacientes en las clínicas, es decir, unas 85 personas a la semana o 17 diarios.

Cabe señalar que además de los pacientes nuevos que ingresan a las clínicas existe un registro de antiguos pacientes que continúan asistiendo.

Los precios que ofrecen las clínicas odontológicas de la UAM son menores que los que se ofrecen en clínicas privadas, debido a su propósito académico.

“Garantizamos todas las condiciones de esterilización porque lo hacemos con mayor detalle”, dijo Liana Vega, administradora de las clínicas.

Por ejemplo, la realización de una radiografía cuesta un dólar, la extracción de muela vale tres dólares y practicar una calza significa seis dólares.

HOMBRES LOS MAS COBARDES

Los hombres son más cobardes que las mujeres a la hora de las consultas, según los estudiantes de odontología, quienes aseguran que por lo general no se dejan tocar por miedo a que les duela, retrasando así el trabajo hasta que logran persuadirlos de que están equivocados.  

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