¿Caerá el endiosado tirano Hugo Chávez?

Federico Dueñas*

El actual dictador venezolano, coronel Hugo Chávez, lleva acumulando serias presiones para dejar el poder, no sólo civiles, ni partidos de oposición, ni del sector privado, ni de los medios de comunicación locales e internacionales, sino también de elementos, altos militares, del ejército que públicamente le han pedido su renuncia en bien de la patria. Este facsímile maltrecho de dictador de izquierda, admirador profundo del “incalumniable” Fidel Castro, con sus discursos populacheros logró ganar las elecciones presidenciales en 1999, ofreciendo falsas promesas al electorado.

Ya en el ejercicio de la presidencia, realizó cambios constitucionales para consolidarse en el poder, pero, simultáneamente sus acciones totalitarias crearon profunda preocupación en el sector inversionista local y la ciudadanía en general al grado de prácticamente paralizar la producción y el comercio nacional, incentivando el desempleo y el temor en el país, hasta llegar a preocupar profundamente a las fuerzas armadas, que se suponía estaban de su parte, como es el caso del contraalmirante Carlos Molina Tamayo, el coronel de aviación Pedro Soto y el capitán Pedro Flores, quienes en el curso del mes de febrero pidieron públicamente la renuncia del aprendiz de dictador, poniendo en manifiesto el descontento de las fuerzas armadas venezolanas que actualmente supera a los cien mil efectivos, que en su mayoría pertenecen a las clases media baja y baja y están en desacuerdo con la política de Chávez. La Casa Blanca, preocupada por las “simpatías” de Chávez con la guerrilla colombiana y la flotación del Bolívar, que se devaluó en un 10 por ciento y propició fuga de dólares al país, incrementando la incertidumbre, no le invitó a la próxima Cumbre Andina con Bush.

El deterioro en imagen de Chávez se aceleró peligrosamente cuando atacó en forma directa al diario más importante del país. Dolido, herido y con odio, por las constantes y agudas críticas a sus deplorables actos políticos en la línea editorial, los columnistas y reporteros del diario “El Nacional”. Hubo constantes presiones y chantajes económicos para doblegarlos, al reducir sustancialmente las inversiones publicitarias del gobierno en el diario, hubo amenazas de censura y creación de leyes en contra de la libertad de expresión escrita, hubo amenazas de daños físicos por hordas chavistas a sus instalaciones físicas y amenazas de muerte a sus valientes periodistas. ¿Qué no hizo Chávez para intentar amordazarlos? ¿Dónde, cuándo y cómo hemos visto algo parecido con el Diario LA PRENSA?

El infernal don Fidel no tiene problemas porque en su “Cautiva Cuba” sólo existe el diario Granma, vocero oficial de las doctrinas del partido. En Cuba no existe libertad de expresión y, mucho menos, libertad de prensa que ose criticar al ditirámbico dictadorzuelo más anciano de la tierra. Chávez no pudo hacer lo mismo en Venezuela y la sociedad ahora le está pasando la factura. ¡Puede caer del poder en cualquier momento!

La libertad de expresión es fundamental para el adecuado ejercicio de la democracia en cualquier país.

Los dictadores de turno, sean de izquierda o derecha, siempre la verán con odio y recelo. Sin libertad de prensa el mismo gobierno no tiene una adecuada medición de su ejecutoria. Los medios de comunicación velan por el adecuado ejercicio de la democracia y son voceros de las inquietudes y necesidades de la población. Sólo un ejemplo local. ¿Quién se preocupó por desenmascarar las corrupciones del arnoldismo, encabezadas por Jerez? Si no hubiera medios de comunicación preocupados por un gobierno honesto, la población no se enteraría de los abusos de los poderosos.

¡Viva la libertad de expresión!

* El autor es empresario
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Editorial
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