Tom SaladinoAP
KISSIMMEE.- La llegada del toletero Gary Sheffield a Atlanta provocó gran revuelo e hizo pasar a un segundo plano la incorporación de Vinicio Castilla.
Y, lejos de sentirse desplazado, el mexicano se muestra más que complacido.
“No me gusta hablar mucho”, declaró el tercera base, quien pasó dos años en las menores con los Bravos antes de ser reclutado por los Rockies en 1992.
Luego de ocho temporadas con la novena de Colorado, “Vinny” Castilla regresa a Atlanta, con un contrato de dos años y 8 millones de dólares.
Cuando Sheffield se presentó a los entrenamientos de los Bravos el miércoles, el equipo organizó una conferencia de prensa en el dugout, para que el toletero no fuese molestado por los periodistas en el terreno. Castilla llegó el mismo día y pocos se dieron por enterados.
“Me gusta pasar inadvertido”, comentó Castilla, cuya llegada permitirá a los Bravos pasar a Chipper Jones de la antesala a los jardines.
Entre Castilla y Sheffield, por otra parte, deberían reforzar el potencial ofensivo de una novena que anotó escasas 729 carreras el año pasado (quedó 13ra en la Liga Nacional).
A pesar de ello, Atlanta ganó por décimo año seguido el título divisional.
Castilla dijo que su agente habló con otros equipos, pero que, cuando los Bravos expresaron interés, no pudo decir que no.
“Es una gran organización, con tradición ganadora”, manifestó el mexicano este viernes durante un receso en los entrenamientos.
Castilla fue dado de baja a comienzos de la temporada pasada por Tampa Bay, tras batear de 215 con dos jonrones y nueve empujadas en 24 partidos. Firmó entonces con Houston y bateó de 270 con 23 cuadrangulares y 82 impulsadas en 122 encuentros.
Su promedio de vida en las mayores es de 288 con 234 jonrones y 744 empujadas en 1,187 juegos.
BUENOS MOMENTOS
Tuvo cinco temporadas monumentales con los Rockies entre 1995 y 1999, en las que compiló un promedio de 302, con 40 jonrones y 112 empujadas por año.
“Produce todos los años y es excelente en la tercera base. Además, es un buen chico, que encajará a la perfección” en el equipo, dijo el piloto Bobby Cox.
Castilla asegura que nunca guardó rencor hacia los Bravos porque no lo protegieron en ocasión del reclutamiento especial para los equipos de expansión de 1992, en el que se lo llevaron los Rockies.
“Jamás estuve enojado con ellos. Les estoy agradecido por haberme dado mi primera oportunidad en las mayores. Me trajeron desde México y me dieron una oportunidad. Me alegro de estar de vuelta”, declaró.