¿Dónde está la Costa Atlántica en la nueva era?

César Paiz Coleman

Muchos son los retos del nuevo gobierno para Nicaragua, y muchas son las expectativas de los nicaragüenses que posiblemente supere la capacidad de las autoridades; sin embargo veo con satisfacción hasta ahora el mes de gobierno del presidente Enrique Bolaños.

Además de los grandes retos nacionales ya expuestos en los medios de comunicación por otras personas, quiero referirme en especial a la Costa Caribe, zona históricamente marginada de las políticas nacionales.

Felicitamos a la Secretaría Técnica Presidencia (Setec) y al presidente Bolaños, por tomar en cuenta las propuestas de la Costa, que han sido presentadas desde diferentes iniciativas: Yátama, Consejo de Ancianos, sociedad civil, que reforzó la propuesta en una petición directa a estas instancias antes que el señor presidente anunciara su paquete e iniciativas de leyes.

Para nosotros todas son importantes, en especial las relacionadas con la Costa, la Ley de Demarcación Territorial y la Reglamentación de la Ley de Autonomía.

Si bien es cierto que estas son iniciativas ya avanzadas desde el gobierno anterior, no menoscaba su importancia y al no ser cumplidas en el período a pesar de reiteradas peticiones y trabajo alrededor de ella, ahora recobra particular importancia y debe ser compromiso expreso de los diputados nacionales apoyar estas iniciativas, sin ver de donde vienen, ya que éstas son deudas morales pendientes de la nación para con la Costa.

Algunos empresarios consideran a la Costa de alto riesgo para la inversión, por lo que sólo invierten en extracción de sus recursos naturales sin dejar beneficios, porque estas empresas nacionales ni los impuestos municipales pagan. Necesitamos mayor agresividad de los empresarios costeños y nacionales a fin de mejorar la circulación de capital. Le hacemos un reto a los Pellas y demás sistemas financieros a asumir este reto.

El gobierno debe trabajar en un proceso de descentralización de competencias cada vez mayor a las instancias de gobierno y los dirigentes políticos costeños, desarrollar mayor capacidad de gestión y no sumisión, ya que el marco jurídico auque no reglamentado, reconoce competencias administrativas, económicas, políticas y sociales, pero al estar partidarizadas éstas pierden legitimidad, por lo que el proceso de descentralización que propugna la Ley 28 se hace más lenta y difícil.

Por ejemplo, cómo programar la construcción vial hacia la Costa: los gobiernos, por su cultura de administración centralizada, normalmente piensan que la pavimentación hacia Puerto Cabezas es del Pacífico hacia el Atlántico, por lo que el proceso de inclusión de la Costa se ve como una acción del nivel nacional hacia el regional.

¿Por qué no lo hacemos a la inversa? Tendremos mejores resultados, es decir si el proyecto de pavimentación de la Costa inicia desde Puerto Cabezas hacia Managua, al término del período de un gobierno tendremos al menos pavimentado Puerto Cabezas, Rosita, o Siuna, o bien Waspam.

Lo anterior es sólo un ejemplo de lo que debe ser una política nacional hacia la Costa, se necesita analizar todas las acciones, pero con amplia participación, incluyente y mayor nivel de decisión de las instancias regionales, en las políticas que se desarrolle en la Costa, avancemos de manera horizontal, y de abajo hacia arriba, que las políticas nacionales no se impongan a las necesidades reales.

La suerte está echada, estamos inaugurando una nueva era con los mismos problemas de siempre en la Costa Caribe. Hago un llamado a mis hermanos y hermanas de nuestra querida Región Atlántica para que unidos continuemos avanzando.

El autor es Director del Instituto de Estudio y Promoción de la Autonomía (IEPA/URACCAN), y miembro de la Comisión de Demarcación Territorial.  

Editorial
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