- La vida de muchos menores cambió radicalmente, gracias al proyecto que impulsa la Iglesia Católica
Mercedes SequeiraCorresponsal/[email protected]
Candelario Pérez, de 13 años, vivió desde los seis años al lado de sus abuelos, porque sus padres lo abandonaron, por lo que se dedicó a trabajar en la finca. Sin embargo, no se resignaba a su suerte y comenzó a buscar a su mamá hasta que la encontró.
Ésta, que vivía en Nueva Guinea, lo puso a estudiar, pero Candelario se dedicó a la vagancia habitual con otros menores, por lo que marginó los estudios y rechazó la tutela de su progenitora.
Después de verlo “rodar”, la afligida madre pidió ayuda al FONIF —ahora Ministerio de la Familia (Mifamilia)— que orientó el traslado del menor a la Casa-Hogar “Madre de toda bondad”, donde se fue a vivir con unos 20 niños, hasta hoy. Hoy es otra persona, está dedicado a sus estudios de primaria y a la realización de labores de talabartería y siembra de hortalizas.
APOYO MÚLTIPLE
Como él, otros 26 niños transgresores celebraron en un ambiente saludable y acogedor los cuatro años de fundación de la Casa-Hogar “Madre de toda bondad”, que opera en las afueras de esta ciudad, obra que agradecen a monseñor Bernardo Hombach, Obispo de la Diócesis de Chontales y Río San Juan.
Cáritas y cuatro naciones europeas (Suiza, Austria, Alemania y Holanda), así como personajes representativos de la localidad, el Matadero Central, y otros organismos no gubernamentales, apoyan económicamente el proyecto.
PREMIOS
Con una misa, la Casa-Hogar “Madre de toda bondad” celebró recientemente sus cuatro años de fundación complementando la conmemoración con presentaciones culturales, entrega de estímulos y reconocimientos al fundador y a los integrantes de la Comisión de Niños Transgresores: la licenciada Francis Barillas Oporta, Leda Montiel, Tere Rojas, Norma Barea, Rosario de Mora, doctor Víctor Báez, Natalia Barillas, titular de Mifamilia, Sergio Oporta, Leonardo Morales, y Sor Arelis.
También hubo reconocimientos para los niños más colaboradores, los más ordenados y los más limpios; a los de mayor rendimiento académico (Emiliano Pérez Vanegas), y al único fundador: Abelino Flores Téllez.
Estos 27 niños, que sufrían problemas sociales, le han encontrado un nuevo significado a su vida en la Casa-Hogar “Madre de toda bondad”, al recibir una formación educativa para enfrentar los retos del futuro.
TRISTE ORIGEN
Monseñor Bernardo Hombach explicó que la obra surgió luego que un día vieron que un hombre llevaba amarrado a su pequeño hijo para entregarlo a la Policía porque había cometido un robo, lo que motivó a la Iglesia a construir un centro alternativo para los menores.
“Nosotros pedimos que nos dejaran al niño y lo metimos en uno de nuestros centros de formación, que tenemos de pastoral, donde estuvo con otros compañeros; pero a los campesinos que llegaban a los seminarios les faltaban cosas personales, por lo que se tuvo que trasladar a los niños a otra parte. Gracias a Dios encontramos esta finca que nos prestó por 20 años la hermandad del padre Miguel Gonfía”, dijo Hombach.
Casos como el de este niño hay muchos, pues numerosos menores reciben maltrato de sus padres o se dedican a la vagancia, lo que incide en que más tarde tomen un camino incorrecto, incluso, hasta convertirse en delincuentes.
“TODAVÍA SE PUEDE”
El prelado recordó que al principio no tenían experiencia, sino sólo voluntad, y “vimos la gran necesidad de dedicarse a estos niños. No solamente era cuestión de llevarlos presos, de condenarlos, sino que eran niños de una materia blanda, corazones que todavía se pueden formar”, indicó.
Recordó que iniciaron con ocho niños desde cinco hasta quince años, que eran insolentes, y casi todos olían pega, pero que con el tiempo han cambiado, gracias a Dios y a la colaboración de los educadores. El Obispo opinó que la mejor educación es ocuparlos en algunos quehaceres hogareños. “Tenemos talabartería, granja agrícola, una parte de los niños son responsables de cuidar las gallinas; otros, de las ovejas, cerdos y vacas; también tenemos plantaciones de maíz, frijol, tomates, así que ellos están ocupados”, detalló.
El proyecto también atiende entre 40 y 60 niños transgresores que se niegan a estar en la Casa-Hogar porque sus padres prefieren que trabajen y lleven dinero a la casa. “Prácticamente los explotan”, refirió el sacerdote.
Aseguró que el único medio existente es trabajar con los padres de familia, por lo que cuentan con Blanca Olga Tablada, delegada del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD), que trabajará con ellos. Según Monseñor, hubo casos de niños que andaban en prostitución infantil por culpa de los padres. “A uno de ellos, lo sacó su papá de la Casa-Hogar, y ahora está viviendo en una casa de homosexuales. Tendrá ahora 16 años”, comentó.
Anunció que pretenden construir una casa hogar para niñas, porque la mayoría de ellas —que se dedican a vender— corren riesgo de ser manoseadas o abusadas sexualmente.
“Estamos trabajando con Mifamilia para hacer una labor en común”, detalló.
SUEÑOS Y PROYECTOS
Sebastián Laguna, director de la Casa-Hogar “Madre de toda bondad”, dijo que a través del representante del hermanamiento con La Haya, Holanda, profesor Juan Sánchez, consiguieron unos siete mil dólares para comprar tres máquinas de escribir para los niños.
También buscarán a alguien que les enseñe manualidades, reforzarán el taller de talabartería, y comprarán máquinas de coser.
Laguna reconoció que los menores han mejorado mucho, y participan en actividades sociales. Cada día, una parte de los niños se va a clase y el resto realiza labores de limpieza, cuida animales, trabaja en talabartería o recibe capacitación.
En la Casa-Hogar hay galeras para vacas, cerdos, ovejas y gallinas, y esperan llegar a tener catorce vacas paridas para la producción de leche, queso y crema que puedan autoconsumir y tal vez vender un poco.
También siembran pipianes, sandías, ayotes, melones y cebollas, entre otros.
Los menores reciben atención psicológica, gracias a un grupo de estudiantes de la Unival.
El director de la Casa-Hogar insistió en que hay que fortalecer el trabajo cristiano con los pequeños.