José Joaquín Quadra C.
Me sorprendieron grandemente las declaraciones del Dr. Escobar Fornos, presidente actual de la Corte Suprema de Justicia, en las que señala la bondad de la carrera judicial para lograr una despolitización de ese poder y obtener una mejor justicia.
Y me ha extrañado mucho que abogue por la vitalicidad de los magistrados, cuando la CSJ está integrada por miembros escogidos dentro del más estricto partidarismo.
Me han desilusionado las declaraciones de este eminente profesional, autor de varias obras sobre derecho, militante destacado del liberalismo desde hace muchos años, reciente ex presidente del Poder Legislativo desde donde bien pudo realizar esas sugerencias que hoy anuncia.
Hace 50 años exactamente insurgimos en la vida política un grupo de jóvenes desde las filas del Partido Conservador, y eran y son de las principales demandas nuestras, precisamente: la apoliticidad el Poder Judicial.
“La Corte Suprema de Justicia y las Cortes de Apelaciones están formadas de mayoría y minoría en el orden de los partidos. Tantos magistrados liberales y tantos magistrados sandinistas, como si fuera un Parlamento en que se discuten instituciones y se realizan actividades esencialmente políticas”.
Por esa razón el Poder Judicial ha caído en desprestigio en el país. Esto es triste, pero es una realidad. No culpamos a los magistrados, porque es el resultado natural de la institución que asienta el impartimiento de la justicia sobre la división de opiniones políticas.
Se debe proceder a una reforma de la Constitución en este capítulo.
Mientras se establece una carrera judicial, que llevaría su tiempo de selección y aprendizaje, creemos que se podría poner en práctica el siguiente sistema.
Para seleccionar al personal de las Cortes de Justicia, proponemos que se organice bien en Nicaragua el Colegio de Abogados. Que en ese Colegio se califique a los jurisconsultos de la República en cuanto a sus aptitudes para ser magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Que de esa lista de jurisconsultos calificados, el Congreso escoja y elija a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia.
Para asegurar la completa independencia de estos magistrados el ejercicio de la magistratura debe ser en un futuro vitalicio. De esa manera no dependerá de ningún poder su permanencia en el puesto. Tendrán el alma libre para juzgar en los casos delicados que se ofrezcan en los juicios de atingencia política por esa independencia de su propio poder respecto de los otros poderes y partidos políticos.
Los magistrados de las Cortes de Apelaciones deberán ser electos por el Congreso escogiendo dentro de una lista de jurisconsultos formada por la Corte Suprema de Justicia.
Tras no pocos estudios y asesoramiento, eso proponemos al país. Nuestra atención es despertar a la ciudadanía, en relación con esta materia de tanta trascendencia para la estabilidad de la República.
Nuestra Constitución en ese Capítulo es insostenible, y seguirá dando el resultado del desprestigio de unos magistrados a quienes por una parte la Constitución impone no inmiscuirse en asuntos de política partidaria; y por otra, les obliga a tener sus raíces en los partidos.
Así, desde su mismo origen esos magistrados representan, dentro de las Cortes, a su correspondiente partido, obligándose a vivir alertas por defensa de ellos, y sujetos a la parcialidad que produce la pasión política.
El autor es historiador.