- Cuatro productores de Dipilto incursionaron en el cultivo de productos no tradicionales y están ya sacando su primera cosecha de fresas
- La producción de fresas es apenas una fase experimental en parcelas semicomerciales con unos cuantos productores
Alina Lorío [email protected]
DIPILTO, NUEVA SEGOVIA.- El cultivo no tradicional es la alternativa frente a la crisis del café en Dipilto, una zona conocida por su vocación forestal y dedicada a la caficultura en el departamento de Nueva Segovia. A manera de experimento algunos productores incursionaron en el cultivo de fresa y satisfactoriamente están sacando su primera cosecha.
Es el caso de don Andrés Figueroa López, productor de la zona de Las Nubes, territorio ubicado a 1,250 metros de altura sobre el nivel del mar, en el municipio de Dipilto, quien está sacando ya su primera cosecha de fresas y ubicándola de inmediato en el mercado local en Ocotal.
Su testimonio confirma que su decisión de incursionar hace unos seis meses al cultivo no tradicional fue por la caída del precio del café, obligándolo a buscar otros medios para sobrevivir.
Don Andrés, impulsado por el Organismo No Gubernamental (ONG) Auxilio Mundial, apenas está en la fase experimental del cultivo de la fresa en parcelas semicomerciales y con esta primera cosecha, según él, terminará de convencerse de cuán rentable es dedicarse a otro rubro que no sea el café.
Durante su primera semana de cosecha ya había logrado extraer de un cuarto de manzana de tierra cultivada, unas 80 libras de fresas que de inmediato va empacando en cajitas plásticas transparentes de media libra que ubica en los supermercados, refresquerías, bares y gasolineras de Ocotal a un precio de 13 córdobas.
SALIR DEL MONOCULTIVO
Efectivamente, una de las metas de Auxilio Mundial es que los productores encuentren otras alternativas de sobrevivencia, donde el rubro por excelencia ha sido tradicionalmente el café.
Pedro Rodas, técnico de Auxilio Mundial, aseguró que existen diagnósticos elaborados por este organismo que revelan condiciones básicas de suelo y climáticas para los cultivos de altura, tales como fresas, manzanas, duraznos, moras, frambuesas, entre otros.
Hasta el momento, los productores de Dipilto, Andrés Figueroa López, Emilio Gutiérrez (un cuarto de manzana) y Hernán López (medio cuarto de manzana) son los únicos que han irrumpido en el sistema de diversificación de cultivos en sus fincas, con la asistencia técnica y financiera de Auxilio Mundial.
“Hemos tenido buenos resultados. Las plantas han respondido a perfección. Creemos que es un clima apropiado y sólo falta que los productores comprueben la rentabilidad de los cultivos con las dos primeras cosechas de fresa”, manifestó Rodas.
Todos los cultivos que se han extendido en la zona de Dipilto aprobaron el año pasado su fase experimental en el Centro de Recursos de Las Sabanas, propiedad de Auxilio Mundial, ubicado a 1,500 y 1,600 metros de altura sobre el nivel del mar. La producción ahí lograda se comercializó en el mercado de Estelí a un precio promedio de tres dólares la libra de fresa.
Expandir el cultivo de fresa en la zona de Dipilto depende, según el técnico de Auxilio Mundial, del interés de otros productores que han hecho solicitudes de crédito al conocer in situ los resultados en las propiedades de los primeros beneficiarios.
CULTIVO RENTABLE
Las fresas se cosechan seis meses después de establecer las plantaciones, las cuales son aprovechables para dos cosechas que individualmente se extraen de febrero a mayo de dos años consecutivos. En esas plantaciones es posible seguir cosechando, pero con muy poca calidad, debido a que la planta es muy susceptible a la humedad y se deteriora.
Cosechar fresa en un cuarto de manzana merece una inversión de 34,000 córdobas en material vegetativo, sistema de riego, mano de obra y otros gastos, que “perfectamente son recuperables”, dijo Pedro Rodas al calcular que esa área está capacitada para producir un promedio de 40 quintales, que si logran comercializarlos la recuperación en dinero anda por los 100,000 córdobas.
La meta es que después de las dos primeras cosechas, es decir mayo del 2003, para los productores que ya incursionaron al cultivo de la fresa queden solventes de sus créditos y al establecer nuevamente el cultivo tendrán la ventaja de no hacer nuevamente inversiones en el sistema de riego ni material vegetativo.
Un cultivo nuevo para los productores
Es un cultivo nuevo y para obtener calidad y rentabilidad los productores necesitan asistencia técnica, para lo cual Auxilio Mundial ha iniciado un proceso de capacitaciones a los beneficiarios en base a la experiencia guatemalteca en la producción de fresas y en su comercialización.
Pedro Rodas, técnico de Auxilio Mundial, explicó que en las parcelas cosechadas en Dipilto pueden observarse de tres a cuatro variedades de fresas, entre las que se destacan: Oso Grande, un fruto redondo de buen tamaño y sabor; Parker, un fruto más aplanado, su consistencia más firme y con más concentración de azúcar; y el Chandler, redondo, pero un poco más puntiagudo y un poco más insípido.
La diferencia, explicó el técnico agrónomo, es que unas son más exigentes en nutrientes o el mismo grado de nutrientes que se le aportan a la planta, sobre todo en fósforo y potasio.
El mismo empaque o cajita de plástico transparente debidamente marcado y con una servilleta en su interior, es importado de Guatemala por Auxilio Mundial. “No se trata que desaparezca el café como cultivo tradicional, sino más bien diversificarlos en las fincas para compensar los gastos y obtener ganancias”, enfatizó el productor Andrés Figueroa López, de Las Nubes, en Dipilto.