- Este sábado será homenajeado
por la ACDN
Edgard Rodríguez C. [email protected]
Igual que Aureliano Buendía, el personaje mágico que produjo la imaginación de Gabriel García Márquez, Hijalmar Padilla recuerda bien el día en que su papá lo llevó a conocer la oficina en la que trabajaba su hermano Antonio, quien debía convertirse en el espejo para el entonces chavalo.
“Era en la zona de Linda Vista. Mi hermano trabajaba como contador y a mi papá le agradaba la forma como se vestía y el sitio donde laboraba. Recuerdo que me dijo que así quería verme una vez que concluyera mis estudios en el Instituto Manuel Olivares”, rememora Hijalmar ahora.
Sin embargo, el joven que más tarde llegaría a convertirse en Campeón Nacional de Ciclismo, fue a aquella cita sólo por una mera cortesía. Los números no le atraían para nada, y aunque comenzó la contabilidad, más tarde descubrió que definitivamente lo que quería era ser un periodista.
“Mi decisión por el periodismo tuvo que ver con dos factores. Primero, porque era el vínculo que me podría mantener conectado con los deportes, y en segundo lugar, porque sentí un compromiso con esos deportes, como el ciclismo, a los que nadie les prestaba atención”, asegura Padilla.
Fue así como ingresó a la Escuela de Periodismo de la UCA en 1988, para graduarse en 1994, al perder un año por haber sido reclutado para el servicio militar y haber cumplido una aventura en Corn Island, adonde llegó con el negocio de alquilar bicicletas y fue una sensación.
“Salí del servicio militar con dos pantalones y sin trabajo. Un amigo me dijo que nos fuéramos a la Costa, y la verdad es que fue una buena experiencia. Estuve mes y medio. Vine con buena plata y hasta en avión. Así pude concluir mi carrera, y ahora tengo nueve años trabajando”.
Hijalmar, quien realmente se llama Ronald Antonio Padilla Alemán, tiene 37 años, y este sábado será galardonado como El Mejor en Prensa Escrita del año 2001, por la Asociación de Cronistas Deportivos de Nicaragua (ACDN), cuya ceremonia será en el Hotel Holyday Inn.
A FONDO CON PADILLA
¿Por qué ese asunto de dos nombres?
“Bueno, me bautizaron como Hijalmar, pero hasta donde sé, mi mamá se arrepintió y me inscribió como Ronald Antonio, que es como realmente me llamo. Lo que pasa es que se me reconoce más como Hijalmar, el nombre que llevé también cuando era ciclista”.
Nueve años después, ¿sentís que has cumplido con los deportes minoritarios?
“Creo que sí. A mí no me molesta que se cubra bien al béisbol. Lo que no creo correcto es que se desatienda a las otras disciplinas. En mi época de ciclista se cubría todo, y sé lo que siente un atleta cuando se esfuerza y ve que su labor queda registrada en los medios”.
¿Hay, entonces, una identidad?
“Así es. Por eso, modestamente he tratado de mostrar y de reconocer a esos atletas que ríen y a la vez sufren tanto como los del béisbol, pero que pasan más calamidades. Yo estuve en una época de privilegio, pero ahora el deporte no interesa y no se reconoce lo poco que hay”.
Aquí se piensa que si no cubrís béisbol te morís de hambre, ¿es cierto?
“Nueve años llevo y he comido de mi trabajo honradamente. Yo siento el periodismo y he decidido vivir para el deporte y no vivir del deporte”.
¿Cuáles han sido los referentes en tu carrera?
“La influencia de Edgard Tijerino en todos nosotros es grandísima. Creo que nadie escapa a eso. De Tijerino es admirable su capacidad, su dominio de todas las disciplinas y su pasión. Da gusto leerlo”.
¿Se respeta tu trabajo?
“Bueno, el hecho de que entre 70 cronistas, 62 consideren que estás haciendo un buen trabajo, pienso que es una buena referencia. Uno nunca está hecho totalmente, pero me gusta la dirección que ha tomado mi carrera periodística”.
DE VOCEADOR A REDACTOR
¿Sos feliz?
“Vengo de un hogar tan humilde, formado por un zapatero y una ama de casa, que con poco tengo para ser feliz”.
¿Qué día ha sido inolvidable para vos?
“El 15 de mayo de 1993 cuando me contrataron en La Tribuna. Estaba urgido de un trabajo y pensé que con 600 córdobas estaba bien pagado, pero me dieron 400 dólares”.
¿Te enorgullece trabajar en LA PRENSA?
“Por supuesto. Ésta es una institución en nuestro país, con una rica historia y un prestigio que ha crecido. Hace 22 años yo la vendía en Niquinohomo. Nunca pensé que sería un redactor aquí”.
¿Qué cosas o quiénes son tus soportes?
“Primero Dios, quien siempre ha estado conmigo, mis padres que hicieron su mejor esfuerzo por formarme, y ahora Lillyam mi esposa y Lillyam mi hija, quienes son mi inspiración”.
¿Qué hubieras estudiado de no haber sido periodista?
“Periodismo. Tanto es así, que cuando me fui a prematricular, puse periodismo en mis tres opciones. No se me ocurre otra cosa”.