- Sobreproducción ha mermado sus ingresos
José Luis GonzálezCORRESPONSAL/RÍO SAN [email protected]
A pesar de las bajas ventas que experimentan, las artesanías elaboradas con madera de balsa y las pinturas primitivistas fabricadas por artistas nativos del archipiélago de Solentiname (San Carlos), mantienen su calidad.
La esperanza por salir del problema indujo a los artistas locales a implementar una alternativa cultural que fomente el arte y la cultura de la región, y recuperar sus inversiones.
El artesano Julio César Sequeira Pineda, habitante de la Isla San Fernando, dijo que la unidad y el compañerismo artístico que los caracteriza, ha contribuido para preservar la cultura nativa heredada de padres a hijos.
Los escasos ingresos tienen que ver con la sobreproducción que los obliga a vender a precios bajos.
Esto ha obligado a los artistas a trabajar como pescadores artesanales, guías turísticos, agricultores, o a emigrar hacia Costa Rica buscando nuevos horizontes.
CARRERA DE RELEVOS
José Rodolfo Obando, artesano y carpintero, coincidió con los señalamientos anteriores y agregó que en sus 25 años como artista, nunca se habían presentado problemas como estos. “Hemos coordinado esfuerzos directos con los colegios públicos de la isla para impartir talleres artesanales y de pintura a los niños y adolescentes para captar talentos, y proporcionar herramientas de desarrollo cultural y de preservación”, explicó.
Cabe mencionar que en marzo se inaugurará la primera casa-taller en donde tendrán cabida más de 120 artesanos y pintores de la Unión de Artistas de Solentiname, creada a un costo de 55 mil córdobas donados por el hermanamiento con Massachusetts “Amigos de Solentiname”, quienes además proporcionarán equipo, herramientas, materiales de trabajo y facilitarán mecanismos de comercialización en las obras elaboradas por los artistas.
EL MUSEO “MUSAS”
Rodolfo Arellano Chavarría, representante de la Unión de Artistas de Solentiname y habitante de la Isla La Venada, señaló que promover la cultura a la nueva generación, garantiza la preservación de nuestra cultura que ha sido descuidada por el Instituto Nacional de Cultura, INC.
“Uno de los pilares de proyección artística local es el Museo Archipiélago de Solentiname “Musas”, en donde está recopilada la información de esta región, los turistas pueden conocer el valor cultural de las artesanías y pinturas elaboradas manualmente por la gente de la isla”.
“El museo se construyó con esa finalidad en el año 2000 como parte de un proyecto de la Asociación de Cooperación de África y América Latina (ACRA), con la colaboración de Legambiente y un financiamiento millonario de la Comunidad Europea”, dijo el director.
Señaló que existe el apoyo de hermanamientos internacionales, tales como el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, España y con el Museo Italiano.
También mencionó que de cara al turismo, “Musas” tiene un papel importante porque es el único local cultural en todo el archipiélago, constituye un elemento de identidad y rescate cultural para los habitantes de las 36 islas que conforman Solentiname, ubicado en el sur-este del Gran Lago de Nicaragua (Cocibolca).
“Anualmente visitan el Museo 770 turistas (200 nicaragüenses y el resto extranjeros), quienes reciben atención e información del lugar. El único inconveniente es la falta de medios de transporte acuático, dificultando el flujo de turistas interesados en conocer la región que conserva costumbres culturales y vegetación, bosques y fauna nativa”.
¿CÓMO SE HACEN?
El artesano Julio César Sequeira dijo que las artesanías de balsa tienen un largo proceso que culmina con los detalles y el colorido pintoresco, que cautivan el interés de los turistas internacionales, sus principales clientes.
Indicó que tradicionalmente elaboran figuras de peces, pero ahora también fabrican gorriones, chocoyos, loras, oropéndolas, garzas, tucanes, armadillos, iguanas, lagartos, delfines y piezas de pared.
Para elaborarlas, cortan un trozo de madera, dibujan la figura deseada por medio de plantillas, afinan la pieza con cuchillas filosas, hasta culminar con el labrado. La lijan y exponen al sol durante un día, para luego rayarla o quemarla, resaltando fracciones de la pieza, hasta culminar con la aplicación de pintura acrílica.
Según el artesano, el costo de cada pieza oscila de 20 a 120 córdobas, dependiendo del tamaño y los detalles que tenga. Los famosos móviles colgantes tienen un precio de 150 córdobas y los crean en variedad de aves, peces, tortugas y campanas.