Seguridad ciudadana en Centroamérica

Marco A. [email protected]

La seguridad ciudadana en Centroamérica, componente inseparable del desarrollo económico y social, está comenzando a ser amenazada mucho más que hace años, debido al auge del crimen organizado transnacional.

La globalización, liberalización de fronteras y revolución de las telecomunicaciones, que corren parejas con la expansión de las empresas multinacionales, están siendo aprovechadas por la delincuencia internacional para intensificar y refinar sus acciones ilícitas, llámense lavado de dinero, estafa cibernética, narcoactividad, contrabando, secuestros, terrorismo, tráfico de personas, etc. Mientras la administración de justicia, policías, leyes, fronteras, aduanas, migración y, sociedad en general estuvo adecuada para enfrentar la delincuencia local y nacional, el crimen organizado, en las últimas décadas del siglo XX, empezó su reingeniería e integración, con mucha mayor velocidad que los gobiernos, valiéndose de las transformaciones del mercado mundial, del que forma parte Centroamérica.

La cocaína por ejemplo, que penetra en los Estados Unidos procedente de América del Sur, y cuya movilización va acompañada de renovación tecnológica en los medios de transporte y comunicaciones, pasa por nuestros territorios que son zona de tránsito, refrescamiento y, también de consumo, producto del efecto derrame de las drogas ilícitas que van hacia el norte. Simultáneamente, están apareciendo trazos de consumo de drogas sintéticas, y dado el incremento de su producción en países del sur y México que exportan drogas naturales, es de esperar que impactarán en el mercado centroamericano.

Las bandas que azotan con plagios (o secuestros como se identifican comúnmente) a Guatemala, El Salvador y Honduras, están refinando sus técnicas tanto en el desplazamiento a lo largo de los países, como en el uso de la tecnología del Internet y el correo electrónico para negociar el monto del rescate como sucedió con un empresario guatemalteco. Así mismo, los casos de lavado de dinero, malversación y, delitos financieros están salpicando los países centroamericanos, concentrándose en aparición de compañías fantasmas, colocación de fondos en diversos países, quiebras bancarias, concesión de créditos irregulares, utilización de fondos estatales para beneficio privado, y otros delitos, que están saliendo a luz en Nicaragua.

Por su lado, el tráfico de personas es un delito que va creciendo y sacudiendo a países como Costa Rica que sirve de escala de Asia a Estados Unidos, al mismo tiempo que se han presentado casos de niñas procedentes de las Filipinas y otros orígenes con el propósito de explotación sexual. En una de las principales universidades de Costa Rica, apareció una red de pedófilos y proxenetas, los cuales usaban las instalaciones de la universidad para producción de material pornográfico, que se producía con equipos de la misma universidad. En tanto, las víctimas del tráfico que llegan a Guatemala proceden de Nicaragua, Honduras, El Salvador y América del Sur.

No menos impacto negativo causa a la inversión extranjera los constantes asaltos a carros blindados y robos de automotores en Guatemala, lo mismo que la cadena de asaltos bancarios en Honduras.

Todos estos delitos están ligados a redes integradas con conexiones dentro y fuera de la región. Los gobiernos deben caminar adelante, integrándose y potenciando sus recursos para enfrentar de una mejor manera este panorama.

Ojalá que el Plan Nacional de Seguridad Ciudadana que se impulsará en Nicaragua vaya en esa dirección.

El autor es Consultor en Seguridad Ciudadana.  

Editorial
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