Como una alternativa de sobrevivencia los pescadores del Lago de Nicaragua se ven obligados a capturar y vender las tortugas conocidas como ñocas o de agua dulce por las que reciben un buen precio en el mercado.

Pescadores se quejan de abandono

Cambian botes por neumáticos de llantas María Antonia López M. [email protected] Los pescadores del Lago de Nicaragua deben enfrentar el problema de comercialización que les impide obtener un mínimo de ganancia, para sobrevivir se ven obligados a rebuscárselas. Genaro Díaz, pescador, habitante de la comunidad de El Progreso en Tepalón, manifestó que la captura en […]

  • Cambian botes por neumáticos de llantas

María Antonia López M. [email protected]

Los pescadores del Lago de Nicaragua deben enfrentar el problema de comercialización que les impide obtener un mínimo de ganancia, para sobrevivir se ven obligados a rebuscárselas.

Genaro Díaz, pescador, habitante de la comunidad de El Progreso en Tepalón, manifestó que la captura en estos días es regular, calificándola como una de las mejores temporadas, no así son los precios que obtienen por el producto.

“Tenemos que ir hasta donde una compradora en el Mercado de Granada, es la única que existe; ella se encarga de abastecer a los demás vendedores, no tenemos posibilidades de hacer la venta directa para tener ganancia, trabajamos para ella”, se quejó Díaz.

Al día hacen unos 250 córdobas y en días malos llegan hasta los 150 córdobas, valorando la docena de peces en 30 córdobas, pero esa cantidad es lo mismo que gastan en transporte.

“Nosotros pagamos todo. Hasta el acarreador que cobra 20 pesos hasta Granada y luego 10 más hasta el mercado. Ella no gasta en nada y todo el producto lo vende al doble del precio que compra”, explicó Díaz.

Para superar ese problema los pescadores se ven obligados a capturar las conocidas “tortugas ñocas” o de agua dulce, las cuales también son vendidas en el mismo sitio. Otra alternativa que han encontrado es la “machaca” o pescado seco que durante la Semana Santa es muy demandado.

Pero la situación de estos desventurados pescadores no termina allí. Relataron otros que cuando no tienen botes, la pesca se hace en neumáticos de llantas, utilizando los brazos como remos a riesgo de morir ahogados, o resultar con profundas heridas en sus piernas.

Los que arriesgan su vida de esa manera, no tienen mucha oportunidad de ganancia, puesto que la distancia de nado que hacen es de 200 metros, deben esperar que los dueños de botes, los ayuden a colocar el trasmallo y luego sacar su captura en sacos con pequeñas cantidades para poder retornar a la playa.

En el sector conocido como El Cascajal otros pescadores se aglutinan por la mañana, tienen botes de remo, pero para ellos sería mejor si contaran con un motor que les permitiera profundizar más.

José Roberto Sánchez vive de la pesca al igual que su hermano, relató que los costos de operación los disminuyen por cuanto ellos mismos se dan a la tarea de construir sus trasmallos; solamente compran el material y luego las pelotas de cemento las fabrican y tejen la red.

Pero en el caso de los botes algunos deben comprarlos o bien adquirir madera para hacerlos, cosa que no les resulta muy segura.

Según Sánchez, si tuvieran alguna posibilidad de organizarse, sería mucho mejor; pero nadie les ha ayudado en ese sentido. “Si nos uniéramos tal vez podamos comprar las cosas más baratas”.

En estas aguas se encuentran especies conocidas, como mojarras, tilapias y guapotes, las que en su mayoría son vendidas en los mercados locales.  

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