Nicaragua necesita una política forestal de fomento y desarrollo

Pedro Silva de la [email protected]

En las últimas tres décadas la cosecha mundial de madera ha crecido a una tasa promedio del 1.8% anual. Ese ritmo deberá acelerarse para poder satisfacer adecuadamente la creciente demanda originada por el aumento exponencial de la población mundial y por el mejoramiento de las condiciones de vida en diferentes partes del globo, todo lo cual provocará inevitablemente una mayor presión sobre los recursos forestales del planeta. Estos recursos son de magnitud ciertamente considerable, pero existen factores restrictivos para la explotación plena de ellos además el proceso de deforestación que alcanza tasas superiores a los 15 millones de hectáreas al año y las crecientes acciones medioambientalistas en favor de la preservación de los recursos naturales. Todo esto pone en duda la posibilidad de que la creciente demanda mundial pueda ser efectivamente cubierta por los bosques naturales.

En Nicaragua aunque la contribución de los bosques naturales al desarrollo ha sido creciente, es modesta, por lo que a mediano y largo plazo las plantaciones industriales serán más importantes en la generación de exportaciones y empleo que los bosques naturales.

Considerando las condiciones climáticas y edáficas de Nicaragua esta situación puede ser una oportunidad de diversificación de la producción agrícola, pero para que esto sea posible se requiere de una política clara, un cuerpo de leyes acorde y una institucionalidad ágil que garantice y estimule a los propietarios e inversionistas. Entre los criterios para desarrollar la nueva política y legislación forestal podemos señalar:

JUSTIFICACIÓN

– El 52% del territorio Nacional es de vocación forestal.

– Existen vastas extensiones deforestadas y abandonadas por la actividad agropecuaria.

– El fracaso de la política forestal implementada no ha reducido las tasas de deforestación ni asegurado la tasa de retorno del bosque.

– Los pobres resultados de los planes de manejo del bosque tropical.

– La drástica reducción de la capacidad de producción de los bosques existentes.

– Incapacidad administrativa y técnica del Estado para implementar la política y legislación dispersa existente.

– El hecho de que los bosques naturales son ecosistemas complejos y de costoso manejo, por lo que deberán dedicarse principalmente a la producción de servicios ambientales conforme a la actual tendencia mundial

– A la fecha ningún estudio ha demostrado que el establecimiento de plantaciones homogéneas y coetáneas en áreas deterioradas por actividades agrícolas y forestales tenga efectos negativos si se siguen los protocolos establecidos para estos cultivos.

– El éxito alcanzado en otros países en el desarrollo del sector forestal a partir de plantaciones.

wObjetivo general

•Transformar el sector forestal en un eje del desarrollo socioeconómico de la nación a través de preservar la diversidad biológica y la capacidad de producción de los bosques naturales existentes; generando un proceso de inversión que aumente la oferta de productos forestales de las tierras deforestadas y abandonadas por la actividad agropecuaria.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

• Frenar el acelerado proceso de deforestación.

• Incrementar la cobertura boscosa a través de la forestación, reforestación y el manejo sostenible de los bosques existentes.

• Estimular la inversión del sector privado como eje de la transformación tecnológica y productiva de acuerdo a las tendencias del mercado asegurando un rápido crecimiento que contribuya a la reducción de la pobreza.

• Integrar a la producción forestal las áreas deterioradas por la actividad agropecuaria.

• Incentivar la investigación en el desarrollo forestal.

• Conservar la base genética del recurso forestal e impulsar la protección de los recursos suelo, agua, aire y biodiversidad como función del bosque.

ESTRATEGIA

– Definir el patrimonio forestal nacional.

– Dar seguridad jurídica sobre la tenencia del bosque y de las tierras a reforestar.

– Crear un programa de incentivos que impulse un vigoroso desarrollo de plantaciones comerciales.

– Crear un marco jurídico, legal e institucional claro.

– Definir y articular la gestión estatal asegurando la profesionalización de la conducción de estas instancias.

– Estimular los procesos de certificación como garantes del uso adecuado de los recursos.

El autor es Jefe del Proceso Forestal de Nicaragua Sugar Estate Ltd. y Miembro de la Comisión Forestal de Provia IICA.  

Editorial
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