Eduardo Enrí[email protected]
Pregunta: ¿En qué se parece el avestruz a los empresarios aglutinados en la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham)?
Respuesta: tanto la una como los otros creen que los problemas o las amenazas no existen si no los ven.
Eso es lo que se puede interpretar de la reciente solicitud que la directiva de Amcham hizo a directores de medios de comunicación en cuanto a lo que consideran fuerte énfasis en la publicación de noticias negativas y una falta de interés sobre las noticias positivas.
Ese argumento lo he escuchado de muchas personas, conocidos, amigos y hasta parientes. Esa línea de pensamiento se ha intensificado en los últimos años porque fue fomentada por el gobierno anterior.
El ex presidente y sus colaboradores se lamentaban que el énfasis negativo provocaba que Nicaragua fuera percibido como un país inestable.
Alemán y su gente hacían sus comentarios motivados por un interés político, pero ése no es necesariamente el caso de los empresarios y la gente que lo comenta por la calle. Ellos se preocupan honestamente por la situación del país y el efecto negativo que tiene dentro y fuera del país.
Que el efecto es negativo es innegable, pero creo que las personas que hacen este reclamo lo están haciendo al sector equivocado. No son los medios los que hacen las barbaridades, las dan a conocer cuando se descubren, con la esperanza de que se corrijan. El problema es que los gobernantes de Nicaragua (y digo los gobernantes porque la corrupción no es un fenómeno exclusivo de Arnoldo Alemán y su gente) se han caracterizado por hacer del Estado una maquinaria de impunidad que les garantiza salir bien librados de todas sus fechorías.
Por ejemplo, no fueron los medios los que decidieron usar dinero del Mitch para construir una terraza en el palacio veraniego de un funcionario cuando estaba destinado a las víctimas del huracán. No fueron los medios los que decidieron realizar una complicada operación de contabilidad para quedarse con al menos seis millones de córdobas.
No fueron los medios los que decidieron construirle una carretera a las fincas del Presidente cuando se necesitaba reparar y mejorar la carretera y los caminos de Matagalpa y Jinotega para sacar el 60 por ciento de la producción de café, que hasta hace poco fue el principal generador de divisas. Tampoco fueron los medios los que decidieron repartirse los Poderes del Estado como pastel.
Para no hacer largo el cuento, no fueron los medios los que decidieron cubrir de impunidad a los señalados en incontables casos de corrupción cuando las pruebas estaban a la vista.
Obviar esas realidades no le hace ningún bien al país. Y Amcham y otras organizaciones del sector privado y gremios, en lugar de estar pidiendo que las escondamos debieron haberlas tomado muy en serio y debieron presionar al gobierno, a la Corte, a la Asamblea y la Contraloría para que detuvieran el festín. Pero no, en lugar de asumir esa responsabilidad, prefieren echarle tierra al problema.
Si las cosas van mal no es porque los medios no asumen su papel, sino porque otros no asumieron el de ellos con valentía.