El Foro Educativo Nicaragüense “Eduquemos” celebrará hoy, en vísperas del comienzo del año escolar 2002 que arranca el próximo lunes 28 de enero, una actividad denominada “Todos a Estudiar”, cuyo objetivo “es sensibilizar a la ciudadanía sobre la urgente necesidad de apoyar la educación y promover que más niños asistan a la escuela”.
Específicamente, Eduquemos promueve que las personas particulares contribuyan materialmente para ayudar a niños de familias muy pobres a asistir a la escuela, lo cual es un aporte muy importante a la educación pública, la cual, como hemos dicho en ocasiones anteriores, es la clave de todas las estrategias que se necesita aplicar para impulsar el crecimiento y desarrollo integral de la nación.
En este mismo sentido también hemos destacado la labor que hace en el ámbito educativo la Cámara de Comercio Nicaragüense Americana (Amchan, por sus siglas en idioma inglés), al apadrinar y amadrinar escuelas que sufren muchas necesidades materiales, y al involucrar así a los empresarios en el sostenimiento de la educación, aparte de los impuestos que pagan para financiar la educación pública y todos los gastos e inversiones estatales en Nicaragua.
Al respecto de la contribución de las familias y la sociedad al fomento y desarrollo de la educación, el presidente Enrique Bolaños declaró el martes de esta semana (LA PRENSA, miércoles 23 de enero), que la educación es obligación de los padres y no del Estado, “de manera que la educación pueda estar ajustada a los pedimentos y necesidades de los padres de familia y por lo tanto se le debe dar participación en la educación”.
En realidad, la educación es una “función indeclinable del Estado”, como se dice en el artículo 119 de la Constitución de Nicaragua. Pero eso no significa que no sea también una función de la familia, tal como lo señaló el presidente Enrique Bolaños y como se establece en el artículo 118 de la Constitución: “El Estado promueve la participación de la familia, de la comunidad y del pueblo en la educación, y garantiza el apoyo de los medios de comunicación social a la misma”.
Estamos claros de que no es por órdenes del Estado sino por cumplimiento de su propia responsabilidad social, que los medios de comunicación independientes apoyan la educación. LA PRENSA no necesita —ni lo aceptaría— que el gobierno le ordene apoyar la educación, para editar publicaciones educativas como el suplemento infantil sabatino Cabito ni para redactar columnas editoriales como ésta. Pero, aparte de eso, lo importante es que el Estado promueva la participación familiar en la planificación y desarrollo de la educación, y que organizaciones sociales y gremiales como Eduquemos y Amchan, así como ciudadanos a título personal, apoyen también por su propia iniciativa el buen desenvolvimiento de los procesos educativos del país.
Por supuesto que es al Estado al que corresponde cargar el peso principal en la responsabilidad de la educación, y para eso recibe la mayor cuota del Presupuesto General de la República. Precisamente por eso el Ministerio de Educación es una parte inseparable del desenvolvimiento cultural de la nación, y expresión moral y material de la obligación ineludible del Estado de velar por la formación de las personas y por el desarrollo de la inteligencia de todos los nicaragüenses. Además, en las actuales condiciones del país este ministerio tiene también una particular responsabilidad en la recuperación de la sociedad, que sufre como es bien sabido una crisis cultural, espiritual y moral compleja y profunda. Y por lo cual, se necesita una educación que contribuya a capacitar a la gente para el trabajo, que oriente a los jóvenes en proyectos constructivos, que eleve el sentido de autoestima de los nicaragüenses, que eduque cívicamente y que afirme los valores en que se sustentan la convivencia pacífica y la tolerancia ideológica y política.
Para lo cual es necesario mejorar el aporte presupuestario del Estado al rubro educación, fortalecer la infraestructura del sistema educativo nacional, despartidarizar los mandos institucionales del sector educación, dignificar la remuneración a los educadores, y por supuesto, fomentar y ampliar la participación de la sociedad y los ciudadanos en la educación por medio de iniciativas como la que Eduquemos promueve hoy en Managua.