Mejoremos la casa de todos

Marco A. Mayorga [email protected]

Van a cortar la luz, las cañerías están obstruidas, el mobiliario y el equipo están mal mantenidos aunque son nuevos, afuera pasa una bonita calle y está iluminado, la casa tiene graves problemas estructurales, los anexos están construidos sin planificación y resulta difícil organizarse.

Gastamos más de lo que ganamos y debemos mucho, no tenemos cultura de diálogo, en la familia hay varios que se creen ingenieros y todos dicen conocer la solución, muchos gritos, violencia y discusiones tenemos, no tenemos orden y disciplina para mantener el pasto bien cortado, botar la basura, cualquier miembro de la familia pone una silla o mesa o juego en cualquier lugar, incluso en la acera o en la pasada.

En fin, somos una familia que hemos crecido sin planificar nuestra convivencia y tenemos un desorden y cada uno hace lo que quiere. Varios familiares se han ido buscando mejor casa a otro lado.

Cuando más se destruyó nuestra casa fue hace 20 años, se ha arreglado un poco, pero falta.

Por eso nuestra casa luce fea, desarreglada y nuestros vecinos están mejores.

Llego la hora de poner fin a esta situación y toda la familia —un ingeniero, varios economistas, varios estudiantes, trabajadores y algunos empresarios— acordaron cambiar y mejorar. Hay otros miembros de la familia que siempre llevan la contraria. Finalmente deciden componer la casa. Quieren vivir en un lugar bonito. Están dispuestos a esforzarse y sacrificarse. Están dispuestos a construir fuertes bases. Pero los problemas son tantos que lo mejor es construir una casa nueva. Se debe evolucionar y modernizarse. Trato hecho, todos van a trabajar y contribuir económicamente según sus posibilidades y en 15 a 20 años ya tienen una casa diferente, pagada y bonita para vivir.

Los pasos más importante de esta familia fueron:

-Se dieron cuenta que así no llegaban a ningún lado y cambiaron.

-Decidieron respetarse y entenderse.

-Identificaron los problemas y los convirtieron en oportunidades.

-Cada uno hizo su trabajo según su capacidad.

-Cambiaron de actitud de respetar la ley y la manera de pensar del otro.

-Dejaron la violencia, el chantaje y las amenazas para entenderse.

-Incrementaron sus ingresos trabajando más para construir riqueza.

-Eliminaron las excusas de seguir desordenados, de no cumplir con su trabajo.

-Los que no estaban de acuerdo dejaron trabajar a los otros.

-Ajustaron su presupuesto y gasto a lo que tenían.

-Enfrentaron cada inconveniente con objetividad. No seguirse engañando ellos mismos.

-Hicieron un plan y construyeron una linda casa bien ordenada.

-Demostraron su talento y capacidad.

-Ahora sus vecinos y otros los respetan.

-Toda la familia ganó. Los que estaban en contra también disfrutan del éxito.

Pero resulta que esta casa, es Nicaragua. Y son tantos los problemas y las incongruencias que hacen parecer difícil definir prioridades y empezar a dar soluciones. Definitivamente no podemos botar nuestra casa, Nicaragua, y construirla nuevamente. Debemos encontrar el camino que nos lleve al progreso, encontrar la ruta y caminar.

Pero sí debemos imitar a esta familia.

Hemos decidido cambiar y elegido autoridades. Los otros de la familia deben reconocer y legalizar esta voluntad de la mayoría. Reconocer que tenemos un ingeniero. Dejar la violencia y amenazas como método de presión para entenderse. Si no estamos de acuerdo con el otro, por lo menos déjemelo hacer y no le metamos el pie. No debemos estar de acuerdo en todo lo que hace el otro, pero no le hagamos trampa.

Sabemos que tenemos que resolver asuntos educativos, de transporte de buses y taxis, de salario, de Código de Trabajo, de comercio ordenado, del campo o agricultura rentable, de que todos paguen impuestos, de eliminar la corrupción, de institucionalidad, de justicia, y otras cosas más. Pero cada solución ya no debe ir acompañada de violencia, zancadillas políticas, mala comunicación y malas actitudes que las conocemos y debemos cambiar. Al contrario toda la familia debe interesarse en resolver y no obstaculizar

Es hora de que el camino sea definido por un plan. Continuar con el rumbo de hace 5 años y que los 5 años de este gobierno sean continuados por el próximo gobierno. Así, en 20 años o más, podremos tener la casa que deseamos.

Llegó el momento de contribuir cada uno con su talento y esfuerzo. ¡Todos a esforzarse para ser mejor! Con confianza en uno mismo y en el país. Somos capaces. Los estudiantes a estudiar sin interrupciones. Todos a trabajar y ser eficientes.

Logremos construir una Nicaragua orgullo de los que trabajan duro, de los que aún no tienen trabajo, de los partidarios y de los opositores. Terminemos con la cultura de no dejar hacer o destruir lo que hace el contrario. Y si existen diferencias, las debemos resolver con claridad, sin enredarlas y rápidamente.

De esta manera tendremos una familia coordinada, con actitudes pacíficas, resolviendo las diferencias civilizadamente, tendremos un país bonito para todos, igual o mejor a nuestros vecinos, donde nadie tenga que buscar otro país para estar mejor.

El autor es presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua.  

Editorial
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