Julio Ruiz Quezada
Con humildad franciscana el actual diputado y ex presidente del Banco Central, Dr. Noel Ramírez Sánchez, en artículo aparecido en LA PRENSA recientemente, pretende que aceptemos su decisión de emitir los Certificados Negociables de Inversión (CENI) hasta por la cantidad de “casi 400 millones de dólares”, cifra que acepta ser mayor a lo normal.
Pretende justificar la emisión el banquero y político, diciendo que los culpables son los que quebraron fraudulentamente los bancos y que se hizo “para salvar al Sistema Financiero y hasta la democracia misma”.
Ante tal aseveración, somos muchos los profanos y todos los economistas independientes, los que criticamos al Banco Central por la exagerada emisión de los CENI, aún tomando en cuenta la finalidad apuntada por el Dr. Ramírez, ya que no está entre sus facultades la de pagar a los ahorrantes de los Bancos privados en caso de la quiebra fraudulenta o no de tales instituciones.
Parece que aún sabiéndolo, al actual diputado, no le importó salvar a una minoría (los ahorrantes) a costa de la mayoría de los nicaragüenses que no tenemos capacidad de ahorro. El perjuicio a la mayoría se manifiesta de diferentes formas: No. 1) Los 400 millones de dólares que debemos vía CENI a la banca privada nacional e internacional, se tienen que pagar con los impuestos de todos, pronto veremos en la Ley de Presupuesto, las partidas para pagar esa cuantiosa deuda interna que recibe como herencia el nuevo gobierno; No. 2) La adquisición de los CENI descapitalizó a la Banca Privada en perjuicio de los productores, lo que tendrá como consecuencia una reducción de los productos de exportación y una reducción en sus obligaciones fiscales; y No. 3) La exagerada oferta del CENI ha puesto en evidencia la debilidad económica o falta de liquidez del Banco Central que podrá traducirse en que los organismos de crédito internacional desconfíen del Fondo de Reservas anunciado en 400 millones de dólares.
Lo que sorprende y debe hacer reflexionar al Nuevo Presidente del Banco Central, es por qué motivo el siete de los corrientes, se sacó a “subasta” una nueva emisión de CENI hasta por la cantidad de 200 millones de dólares, a pesar que en su artículo en LA PRENSA ya el Dr. Ramírez aceptó que era exagerada por anormal la colocación de los 400 millones. Gracias a Dios que los bancos ofertantes pretendían tasas superiores al 19 por ciento.
Para terminar quiero recordar que la Ley Orgánica del Banco Central de 1960, manifiesta que el Banco Central puede emitir este tipo de documentos y negociarlos con la Banca Comercial u otro ente de interés público “dedicado al fomento de la producción”. En el caso que comento se colocaron los instrumentos en detrimento de la producción, o sea que se violó la Ley.
Mientras el Dr. Noel Ramírez Sánchez goza de su diputación, que además de magnífico salario le proporciona inmunidad, el nuevo gobierno y todos los nicaragüenses quedamos pendientes de pagar la más grande deuda interna que nos hereda la equivocada política económica de don Noel.
El autor es abogado.