Las especulaciones que suelen darse cada vez que se va a conformar un nuevo gabinete de gobierno, concluyeron el lunes pasado cuando el Presidente de la República electo, ingeniero Enrique Bolaños, dio a conocer a las personas que lo acompañarán en el Poder Ejecutivo a partir del 10 de enero próximo. No hubo mayores sorpresas en los nombramientos, y al parecer el nuevo equipo de gobierno ha sido bien aceptado por la ciudadanía.
Lo primero que se destaca en la composición del nuevo gabinete es que se nota que fue escogido en su totalidad por el ingeniero Bolaños. Se disiparon así especulaciones en el sentido de que el presidente Alemán y el Partido Liberal Constitucionalista forzarían algunos de los nombramientos. Al parecer no fue así, aunque todavía quedan pendientes de ser nombrados los viceministros y los presidentes y directores de entes autónomos, que don Enrique anticipó que los hará efectivos la semana próxima.
Se destaca también el hecho de que varios de los ministros nombrados ocuparon u ocupan carteras en la Administración actual. Pero ninguno de ellos se vio envuelto en casos de corrupción, y, por el contrario, son percibidos como personas que cumplieron sus funciones con transparencia y eficiencia. Es positivo que el ingeniero Bolaños haga uso del talento probado y de la experiencia acumulada de esos funcionarios.
Otra característica que se aprecia en el próximo gabinete es la falta absoluta de familiares y parientes del Presidente electo. Esto resulta positivo para erradicar el tan arraigado y viejo vicio del nepotismo que ha caracterizado a los gobiernos anteriores.
Bolaños se tomó un mes para conformar su gabinete, pero, aparentemente, valió la pena, ya que es evidente que en su mayor parte la selección la hizo con base en la capacidad, transparencia, honestidad y voluntad de servir de cada uno de los escogidos. El presidente Bolaños anunció también que le está permitiendo a sus ministros que sean ellos mismos los que propongan a los viceministros de sus respectivas carteras, y que si a su juicio reúnen los requisitos que él estima necesarios para el cargo, los aceptará. Nos parece que es una buena práctica administrativa y una demostración de confianza en sus colaboradores, algo que no se vio en la Administración actual, donde el presidente Alemán nombraba personalmente hasta los empleados de niveles básicos.
Cabe destacar el hecho de que el Presidente electo ha manifestado su intención de hacerse acompañar por el mismo gabinete hasta el final de su mandato, siempre y cuando, claro está, los funcionarios cumplan con las metas señaladas. Nos parece que es una sana intención que bien vale la pena tratar de cumplir, porque le da a los ministros la estabilidad requerida y el tiempo suficiente para alcanzar los objetivos propuestos, evitándose así cambios abruptos de planes y sobresaltos innecesarios en el personal ministerial.
Un gabinete de gobierno no es más que el equipo en el que se apoya el titular del Poder Ejecutivo para cumplir las funciones que la Constitución Política le asigna. Mientras en Nicaragua a quienes conforman ese equipo se les llama ministros, en otros países reciben el nombre de secretarios, título que mejor destaca su función de asistencia y apoyo al Presidente de la República. Los ministros recién nombrados aseguran estar conscientes de que han sido escogidos para servirle al pueblo y no para servirse de él, y que su responsabilidad no será otra más que la de cumplir a cabalidad con las funciones propias de sus cargos.
Se percibe como que el Presidente electo Bolaños y su equipo de colaboradores inaugurarán un nuevo estilo de gobernar, lo cual es algo que el pueblo demanda y merece. Atrás deben quedar los gestos de prepotencia, vulgaridad y arbitrariedad, así como los actos deshonestos y el abuso de poder para beneficio de los funcionarios públicos, de sus familiares y de sus amigos. Un gabinete serio, competente y honesto es fundamental para comenzar a cambiar la mala imagen de Nicaragua y para generar la confianza que requieren las inversiones. A Nicaragua se le ha abierto una magnífica oportunidad. Esperemos que los ministros correspondan a la confianza que el Presidente electo ha puesto en ellos.