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Estamos en el tiempo de las “bolas” de los nombramientos, de los resentimientos, de las esperanzas y de los currículums… en pocas palabras en la etapa de las “canilleras” para los que están en el gobierno y de la ilusión para los que desean participar en la cosa pública. Ahora los parientes lejanos y los apellidos similares se vuelven familia inmediata y se sacan a relucir todos los ancestros posibles. Además, se pone énfasis en la pronunciación de los apellidos subrayados fonéticamente con especial deleite y singular exclusividad.
Los compañeros de estudios son otra clase de “avis” política: yo estudié con fulano, jugamos football, salíamos a pescar, nadábamos en la Laguna de Masaya, tirábamos venados en Jinotega y los más atrevidos osan decir que le soplaban las tareas o los defendían de sus mayores; en fin toda clase de cuentos fertilizados por la emoción del triunfo y las fantasías güegüenses.
En una reciente recepción, alguien que aplaudía frenéticamente me decía al oído: “Qué bien que habla este hombre, si parece que toda la vida fue presidente”. Una dama exquisitamente vestida, repetía: “qué joven se mira y qué distinguido, se le ve la clase desde lejos”. Por su parte, una amiga cincuentona señalaba hacia el otro personaje, diciendo: “Esas canas le dan mucha personalidad, hasta parece artista de cine”. ¡Ah!… el poder y su círculo, ¡ah!… las debilidades humanas y el deseo de figuración.
Realmente considero que hay muy buenos amigos de Enrique Bolaños y José Rizo, sé que hay familiares de verdad muy respetables, bien preparados, honestos y sinceros; ellos son y siempre han sido del conocimiento y afecto de los prominentes personajes políticos y desde luego, no es a ellos a quien me refiero.
Otros seres ingenuos confían en su buena estrella y su Ángel de la Guarda. Las candelas Llanes y las veladoras están de moda. Cada quien ilumina al santo de su devoción. La Purísima y el Divino Niño están asediados con muchos ruegos. Unos para que no les quiten el “hueso” y otros para que les den “el chance”. Esto me recuerda a los amigos de infancia que solían jugar chibolas y béisbol todo el día, sin prestar atención a los maestros; y a la hora de los exámenes salían corriendo a la capilla para que San Judas Tadeo les hiciera el milagro.
En este mundo cibernético y tecnológico, las improvisaciones ya no cuentan. Enrique Bolaños ha sido un empresario de éxito debido a su carácter, formación y honestidad y sin lugar a dudas esas características van a privar en sus funcionarios. José Rizo por su parte es el político por antonomasia y hay entre los dos una complementación especial que traerá beneficios a Nicaragua y mayor participación a la Vicepresidencia.
Las palmaditas, los abrazos sonados, las frases cariñosas, el ideay hermanó… y tuticuanti términos están a la orden del día.
Por otro lado, muchos de los amigos del doctor Alemán, ahora son menos amigos. Las frases aquéllas de “Arnoldo me dijo…” o “dice el gordo…” frecuentemente inventadas ya no están en boga. El poder temporal y pasajero conlleva sinsabores y decepciones. Si bien el doctor Alemán se manejará muy a su manera en la Asamblea, la dignidad presidencial tendrá un nuevo rostro que ha sembrado muchas esperanzas y expectativas en Nicaragua y que sin lugar a dudas imprimirá un estilo propio a tono con su personalidad.
“Va de viaje el brother”… comentaba recientemente un ex alto funcionario, que hasta hace poco contaba chistes y hacía bromas entre los círculos presidenciales, —“ve man este hombre ha sido amigo de sus amigos, los ha defendido a capa y espada y ha puesto su imagen en riesgo por ellos”— relató con nostalgia. Yo por mi parte pensé, lástima que el Presidente no pudo manejar sus relaciones de manera positiva con los Medios de Comunicación.
El doctor Alemán, quien en su gobierno hizo muchas obras de gran proyección, anda en campaña, quizás demasiado pronto. No sé quiénes se lo han aconsejado, imagino aquéllos que piensan perpetuarse en el poder a través de él. Tal vez los mismos que le han calentado la cabeza infundadamente contra los Amigos de Enrique Bolaños. Muchos amigos de Enrique Bolaños también somos amigos de Arnoldo Alemán.
Como Liberal que soy, confío en la capacidad política de Bolaños y Alemán, en su madurez y en su liderazgo, para que el PLC fortalecido por una abrumadora votación, pueda a través de la institucionalidad, llevar a Nicaragua por una verdadera gobernabilidad en un sendero de paz y progreso.
Nicaragua ha cambiado desde la elección de Enrique Bolaños, la economía ha recuperado su movimiento y hay alegría y confianza en el ambiente. Enrique Bolaños ha recibido el mandato de la mayoría de los ciudadanos para que los represente y actúe en consecuencia. Confío que lo hará con mano segura y pensamiento firme y como Bolaños es hombre de palabra, no dudo que hará posible sus temas de más empleo, más justicia y más bienestar.
Mientras los cantos de la Purísima invaden esta temporada navideña salpicada de anécdotas… ¡hacia Belén la caravana pasa!
El autor es funcionario del INTUR