De arios, nazis, razas y genoma

Luis Sánchez [email protected]

A propósito de mi artículo de la semana pasada (“Con la burka en el alma”), alguien me preguntó por qué hablé de “los hermosos ojos arios” de las afganas, siendo que éstas son asiáticas y los arios pertenecen a una raza blanca-europea, que según la doctrina nazi era o es una raza superior. Le prometí explicarlo en un artículo posterior.

En realidad, los arios (“señores”, en el sánscrito antiguo) son un pueblo del Asia central cuyos orígenes se remontan a unos tres mil años antes de nuestra era.

Según algunas leyendas, los arios debieron ser los habitantes de la Atlántida, el mítico Continente que se hundió en el mar a consecuencia de algún cataclismo y del que sólo habría quedado una parte física, que ahora es Islandia. Los antiguos escandinavos llamaron Thule a ese mítico país, que las sagas nórdicas decían que estaba poblado por seres superiores poseedores del “vril”, una misteriosa fuerza espiritual que los hacía capaces de cualquier proeza.

De la Atlántida hablaron los egipcios a Solón (640-459 A.C.), uno de los siete sabios de Grecia, y en los relatos de éste se basó después Platón (428-347 A.C.), para escribir sobre la fabulosa tierra desaparecida.

Se dice que los sobrevivientes de la Atlántida se asentaron en lo que ahora es Escandinavia, desde donde algunos emigraron hacia el Asia central y meridional, e inclusive hasta a América. Al emigrar los arios enarbolaban el símbolo de su raza —el “emblema de los cuatro señores”—, que representaba a los cuatro puntos cardinales del planeta y tenía la forma de una svástica, o sea, una cruz de brazos iguales con las puntas dobladas en forma parecida a la letra griega gamma. El símbolo ario significaba la rotación de la Tierra y transmitía una sensación de movimiento perpetuo.

Mucho tiempo después algunos pueblos de la India usaron la svástica como un símbolo religioso, y lo consideraban como un diagrama místico de buen agüero. Pero a mediados del siglo 19, un alemán llamado Max Müller planteó la hipótesis de que los arios eran una raza superior, a la que pertenecían alemanes e ingleses. La idea de Müller fue adoptada posteriormente por los nazis (nacional socialistas) alemanes de Adolfo Hitler, quienes la aprovecharon para fundar su doctrina ultra racista. Los nazis hicieron investigaciones “científicas” acerca de la antigua Thule y escogieron como su emblema político la svástica o cruz gamada de los arios. Como se sabe, la doctrina nazi sobre la supuesta raza superior provocó una de las peores tragedias humanas de la historia, pero finalmente quedó sepultada bajo los escombros de la II Guerra Mundial.

Recientemente, el descubrimiento del genoma humano o “mapa de la vida” vino a confirmar científicamente que las teorías sobre las diferencias raciales eran sólo superchería. “La raza es un concepto social, no científico. Todos evolucionamos en los últimos 100,000 años a partir del mismo grupo reducido de tribus que emigraron desde África y colonizaron el mundo”, aseguró J. Craig Venter, director de Celera Genomics Corporation, una de las firmas que impulsó las investigaciones que condujeron al descubrimiento del genoma.

Y ahora se nos quiere convencer de que en lugar de lucha de razas hay choque de culturas. ¡Pamplinas!  

Editorial
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