El revanchismo político es la causa de nuestros males

José Joaquín Quadra C.

Precisamente en enero próximo del 2002 la Juventud Conservadora celebra el 50 Aniversario de su fundación. Proclamábamos en esa fecha “No queremos fundar nuestras adhesiones espirituales en el odio a nadie, si no en el razonable convencimiento de que marchamos por el camino que va hacia el bien de Nicaragua”.

Al estudiar nuestra historia, nos encontramos a cada paso con la falta de entendimiento entre los nicaragüenses y procurando el exterminio de unos contra otros.

Hemos caminado en contra de y no a favor de, y cuando en algunos momentos, como en septiembre de 1856 nos dimos la mano, sólo bienes se proporcionaron al país.

Es preocupante que la oportunidad que se nos presenta a los nicaragüenses con el resultado de las últimas elecciones, no sea aprovechada especialmente frente a la gran cantidad de participación ciudadana depositando su voto, en orden y tranquilidad en casi todas las mesas electorales del país, aceptación inmediata de los resultados, reconocimiento de los candidatos al ganador, todo ello proporcionando un clima de convivencia y ausencia de revanchismo, verdaderamente inusitado en el país.

Sin embargo, nubes negras amenazan en el firmamento político. Que un partido pretenda fortalecer el liderazgo de uno de sus partidarios, está bien, pero que para ello pretendan usar uno de los poderes del Estado está muy mal.

¿No fue acaso parte de los programas en la campaña electoral la despolitización de los poderes Legislativo-Judicial y Electoral?.

Así como el Presidente electo, Ing. Enrique Bolaños, acertadamente se quitó la camisa roja para tratar de gobernar a todos con la camisa azul y blanco de los colores patrios, igual cosa esperamos ver en la Presidencia de la Asamblea Nacional, pues si por el contrario se pretende legislar con colores e intereses partidistas, caeríamos una vez más en el revanchismo destructor.

El líder liberal amenaza iniciar con una Ley que elimine la festividad el 19 de julio “Enterrando para siempre a la víbora”. Lo mismo dijeron e hicieron los líderes rojinegro en el 80 y eliminaron el 11 de julio y borraron ciertos nombres políticos, deportistas, escritores etc… que no pensaban como ellos.

Por suerte o afortunadamente los conservadores, nunca destacamos fechas partidarias que pudieran ser borradas por el adversario en actitud revanchista.

Bien se puede discutir con argumentos, pensamiento y altura la conveniencia de limpiar nuestro calendario de fechas partidistas y enriquecerlo en forma nacionalista.

Cuando los liberales quisieron inmortalizar a su líder, impusieron el nombre de Zelaya al sector Atlántico del país. Sin embargo, en esa fecha se levantaron voces patrióticas que argumentaban “fue acaso la acción de un solo hombre no, —fue un episodio relevante de un gran proceso histórico continental—”. Y los años dieron la razón, ahora muy acertadamente se llaman RAAN y RAAS.

Desgraciadamente el Partido Conservador no supo comprender y valorar el peso histórico que tiene y que lo pudo haber llevado a ser el fiel de la balanza en esa Asamblea Nacional, y se confundió en alianzas negativas de aspiraciones y ambiciones personales que hoy lo tiene, al viejo y glorioso conservadurismo en situación agónica, correspondiéndole ahora a la juventud como ocurrió hace 50 años en 1952, levantarlo de nuevo para el bien de los nicaragüenses.

La hermana República de Costa Rica nos vive dando ejemplo que no queremos valorar. Yo he vivido las pasajeras confrontaciones Calderón-Figueres, pero también he vivido la rápida reconciliación hasta el reconocimiento que los costarricenses han realizado elevando a Beneméritos de la Patria a Calderón, Figueres y Ulate.

Las fatídicas fórmulas que algunos “líderes” han usado para gobernar (las 3P) (La escoba barriendo al adversario) (las confiscaciones) etc. etc… sólo males no han dejado.

Reflexionemos, no por ofender ni por fortalecer a nadie, sino por el bien de todos. Sigamos el ejemplo de Bolaños en todos los poderes del Estado y también nosotros como pueblo veamos primero los intereses de la Patria, después los del partido y por último los personales.

Pensemos por ejemplo en una Ley de Servicio Civil, Ley de Carrera Judicial, en levantar el techo a los asalariados para pagar IR. Reglamentar el Arto. 71-Cn., y proteger el patrimonio familiar. Prohibir la reelección, una vez y nunca más. Transmisión radial de las sesiones de la Asamblea, nadie puede alegar ignorancia de la ley, pero no existe el medio para conocerlas, etc, etc.

El pueblo de Nicaragua puso el primer peldaño el 4 de noviembre. Sigamos adelante y no retrocedamos nuevamente pues caeríamos sin lugar a dudas en la desgracia de todos los nicaragüenses.

El autor es dirigente conservador  

Editorial
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