Cuando el Dr. Arnoldo Alemán estaba en campaña electoral en 1996, en búsqueda de alcanzar la Presidencia de la República, repetía a menudo la frase: “Vamos a servirle a Nicaragua y no a servirnos de Nicaragua”. El mensaje era bien recibido por la ciudadanía, porque señalaba la intención de no usar los recursos del Estado en beneficio de los gobernantes. Pero lamentablemente no ha sido así.
Entre algunos funcionarios públicos, incluyendo al Presidente Alemán, existe la creencia —falsa y viciada, por supuesto—, de que el cargo para el que han sido elegidos o nombrados los faculta para obtener beneficios del gobierno que van mucho más allá de los que los ciudadanos comunes y corrientes pueden aspirar a obtener. Este es un viejo vicio de la cultura política nicaragüense que, como tantos otros, hay que desarraigar si lo que deseamos es llegar a tener un gobierno honesto, moderno y dedicado exclusivamente a lo que en verdad le corresponde: Servir a la ciudadanía.
Esta semana LA PRENSA reportó sobre la apertura de unos pozos por parte de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados Sanitarios (Enacal) en la finca Buena Vista, propiedad de Geninsa, ubicada sobre la carretera que va de Boaco a Muy Muy. Como se sabe, Geninsa es una compañía de la familia del Presidente Alemán, que ha adquirido varias propiedades —incluyendo la famosa Chinampa, sobre la carretera vieja a León— entre otras. Por cierto que anteriormente se conoció también que Enacal había hecho trabajos de perforación de pozos en esta última finca.
El hijo del Presidente Alemán —Arnoldo— y su sobrino, Agustín Alemán (hijo), gerente de Enacal, discreparon en cuanto a la propiedad del equipo utilizado en los trabajos hechos en la finca Buena Vista. El primero alega que los equipos pertenecen a la empresa privada, Perforaciones McGregor, mientras que el segundo confirmó que los equipos son de Enacal y mostró recibos de pago por el trabajo hecho en la finca referida. El sobrino del Presidente y gerente de Enacal dijo también que esta empresa pública está facultada para vender servicios de perforación de pozos, y agregó que en este caso “nosotros no sabemos si pertenece o no (la finca) a una familia en particular”.
Las empresas del Estado deben cumplir el mandato específico para el que fueron creadas, y en el caso de Enacal su mandato es llevar el agua potable a la población en general, y recoger y disponer de las aguas negras. El departamento de Boaco —y la ciudad de Boaco, en particular— sufren un problema acuciante de falta de agua. Pero Enacal dedica sus recursos a abrir pozos en una finca propiedad del Presidente. Eso no se justifica de ninguna manera, aún cuando fuera cierto que Enacal estuviera autorizada para vender servicios a personas particulares.
No es posible creer que Agustín Alemán (hijo) no supiera que la finca en la que se utilizó el equipo de la empresa estatal que el gerencia es de su tío, el Presidente, a como tampoco es posible creer que no se haya dispuesto utilizarlo para ese propósito debido a la influencia en el gobierno del propietario de la finca. Esto es abuso de poder, algo a todas luces reprochable y condenable porque significa que el que detenta un cargo público se arroga derechos que van más allá de los que la ley le otorga.
En países más avanzados que Nicaragua, los funcionarios públicos se cuidan mucho de no transgredir la esfera de poder del cargo que ocupan, no sólo porque la ley se los exige así, sino también porque su cultura política los inclina a conducirse de esa manera; y vale la pena tener muy en cuenta, además, que esos países han llegado a desarrollarse en parte, precisamente, porque sus funcionarios tienden a actuar así.
Las leyes, cuando son razonables y cumplidas por los funcionarios públicos, tienden a tener una influencia positiva en el desarrollo del país, ya que los ciudadanos sienten una mayor confianza para trabajar e invertir al no percibir que se encuentran en una situación de desventaja ante quienes detentan el poder. Pero es evidente que el Presidente Alemán y sus parientes en el Gobierno no entienden eso.