Pedro [email protected]
Para crear empleo y mejorar las condiciones sociales del país, don Enrique está contando con crecimiento económico acelerado. Por desgracia, enfrentamos el entorno internacional más desfavorable de los últimos 15 años. Los precios de los principales productos de exportación andan por el suelo, la economía mundial está entrando en recesión, y los eventos de septiembre han causado mucha incertidumbre. Don Enrique, temo que dormirá poco durante los próximos cinco años. Le ofrezco estas ideas con el afán de contribuir a un sueño más reposado.
Ante todo, necesitamos estabilidad macroeconómica. Adopte el dólar como moneda. El dólar es la mejor garantía de estabilidad macroeconómica. Compare la inflación de Panamá con la inflación de cualquier país latinoamericano. Ninguno ha tenido más estabilidad macroeconómica. El Banco de Reserva Federal de los Estados Unidos ha hecho mejor labor que cualquier banco central latinoamericano.
Dolarizar tendría costo ínfimo. Salvo los salarios, ya todo está indexado al dólar. Usted estaría reconociendo de jure lo que ya existe de facto. Es mentira que usamos la tasa de cambio como instrumento de política. El precio del café se ha desplomado y hemos seguido devaluando el córdoba a tasas pre–anunciadas. Nuestro Banco Central pone la economía en piloto automático e ignora toda tormenta.
Sea que dolarice o nombre presidente del Banco Central a alguien con aversión a la imprenta, sus instrumentos de política macroeconómica serán los impuestos y el presupuesto de la nación. Como no puede cambiar los impuestos anualmente sin causar incertidumbre, el presupuesto será su principal instrumento. Tendrá cinco oportunidades para imprimir su sello sobre el país. No las desperdicie. Nombre como Ministro de Hacienda al mejor macroeconomista de su equipo. No escoja ni a banquero ni a administrador de empresas. Para la Secretaría Técnica de la Presidencia, nombre a alguien que le prepare el mejor plan de inversiones públicas posible. Un buen plan le puede producir hasta punto y medio de crecimiento económico.
El resto del crecimiento tendrá que venir de la inversión privada. La estabilidad macroeconómica por sí sola no atraerá al inversionista. Hace falta confianza. La corrupción y los innumerables escándalos que se han dado en años recientes ahuyentaron la inversión. Su presencia en la Presidencia inspirará confianza, pero no será suficiente. Pídale a sus colaboradores que renuncien a la inmunidad. Tan sólo este gesto le daría a su gobierno una enorme credibilidad. Si además no paga sobresueldos por debajo de la mesa ni complementa sueldos con dietas, Ud. estaría dando el primer paso para hacer de Nicaragua un país serio. La seriedad, la transparencia y la honestidad atraen a los inversionistas.
Sus reformas, sin embargo, tendrán que ir más allá. Tiene que eliminar todo vestigio de sesgo antiexportador. Ud. recuerda que el fertilizante que compraba para cultivar algodón a fábricas protegidas era más caro que el importado (sin impuestos). Esto le subía sus costos y le restaba competitividad. Igual sucede ahora, aunque en menor escala. Para aumentar las exportaciones, necesita nivelar el campo de juego para los exportadores reduciendo la protección, que es un impuesto disfrazado a la exportación. Siga el ejemplo de Hong Kong, de Singapur, de Taiwan, de Mauricio, de Chile. No podemos darnos el lujo de tasar a nuestros exportadores. Nivéleles el campo de juego y siga buscando tratados de libre comercio. Muchos intereses creados se opondrán. Sin embargo, todos creemos que con Bolaños sí se puede. Como Ministro de Economía escoja a un excelente negociador. Si logra que los Estados Unidos nos den el mismo tratamiento que a México, habrá hecho más por Nicaragua que cualquier otro Presidente.
El autor es economista