Futuro bajo amenaza

Israel Kontorovsky

Obviamente la victoria electoral de don enrique Bolaños en los recién pasados comicios, es incuestionable, todos los nicaragüenses debemos ahora apoyarlo y darle un voto de confianza con la certidumbre de que los retos que tiene que superar son gigantescos, no sólo se trata de la situación económica desastrosa de las finanzas públicas y de la recesión económica mundial, sino además y por sobre todo de la actitud del actual Presidente de la República y del peligro de la continuación del pacto entre el doctor Arnoldo Alemán y el comandante Daniel Ortega, ahora desde la Asamblea Nacional. Desde ya se han dado muestras de la pretensión de seguir repartiéndose cuotas de poder, por ejemplo: con el nombramiento del Procurador y Sub Procurador de Justicia, y con el nombramiento del nuevo presidente de la recién electa Asamblea Nacional.

Las argucias y triquiñuelas de las que se quieren valer, serían ridículas si no fuera por las consecuencias que las mismas tendrían para los nicaragüenses hartos ya de tanto circo y miseria.

Las instituciones del Estado eran frágiles en 1996, el pacto y la corrupción galopante provocaron la fractura conminuta de todas ellas. En la actualidad éste es el talón de Aquiles de la democracia nicaragüense, toda la sociedad corre el peligro de quedar sometida a los intereses mezquinos de la mafia política y aún más, estamos expuestos a convertirnos en el paraíso del narcotráfico internacional con toda la causa de dolor y miseria que eso implica. La corrupción es una enfermedad contagiosa y todos los nicaragüenses, todas las instituciones del Estado nicaragüense sin exclusión corren el riesgo de contraer esa enfermedad; desde el policía de línea, hasta el comerciante, el empresario, y los altos funcionarios públicos.

Don Enrique Bolaños ha dicho que va a combatir la corrupción y ha dado señales de que lo dice en serio. La sociedad civil de Nicaragua debe tomar su palabra y ayudarle a borrar ese flagelo en el que medran los vivianes y sanguijuelas a costillas del empobrecido y anémico pueblo. Ese mal que ahuyenta la cooperación externa y a los inversionistas honestos.

Debemos unirnos todos los nicaragüenses y pedirle a los Magistrados del Consejo Supremo Electoral, quienes son hijos del pacto y fieles a las consignas de sus partidos, que presenten su renuncia y le den oportunidad a otros, que sean patriotas, para que tomen su lugar. Igualmente debemos de exigir la renuncia de los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia quienes han demostrado más allá de toda duda razonable, juzgar de acuerdo con sus intereses políticos y no de acuerdo con las leyes; el combate a la corrupción del Poder Judicial tiene que pasar necesariamente por la depuración total de la Corte Suprema de Justicia. Deben renunciar también los Magistrados de la Contraloría General de la República, el órgano fiscalizador de los bienes del pueblo no puede estar partidarizado, siempre será un tigre de papel mientras no sea reestructurado. El Superintendente de Bancos y el Procurador de Justicia le harían un gran bien a Nicaragua si renunciaran, no han cumplido correctamente con la función que se les ha encomendado, al contrario, sus actuaciones han sido en dirección opuesta a lo que la ley manda. Si el recién electo Administrador de Pensiones del INSS tiene un mínimo de decoro y dignidad, debe renunciar y dar la oportunidad que el nuevo Gobierno nombre al más conveniente, su elección en el Poder Legislativo fue forzada y tuvo que recurrirse a las mañas y argucias que caracterizan al autoritarismo y a la dictadura.

Todos los funcionarios de las instituciones mencionadas, son la expresión misma del pacto y la corrupción, da lástima y da tristeza que los organismos y funcionarios estatales encargados de la bienandanza de la nación sean precisamente quienes más atrasan la marcha del país con un real remedo de institucionalidad.

Por el bien de Nicaragua, todos estos funcionarios deben presentar su renuncia, para que también puedan heredar a sus hijos y a su familia, al menos un gesto digno aunque sea a última hora. De lo contrario pasarán a la historia estigmatizados por la debacle institucional y sus familiares mencionarán su ascendencia en voz baja y los nicaragüenses nos encargaremos de no olvidar.

Todos debemos pensar en qué forma tenemos que ayudar a Nicaragua y estar dispuestos con el sentimiento, pensamiento y voluntad hacia el desarrollo de la Patria.

El autor es Directivo Nacional P.L.D.  

Editorial
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