Douglas [email protected]
BARCELONA.— sólo una justicia independiente puede garantizar que en Nicaragua haya libertad de expresión plena, tal como establece la Constitución del país.
En países con dificultades económicas la libertad de prensa está más amenazada, porque los gobernantes tratan de impedir la divulgación de algunas noticias con el pretexto de que pueden dañar el desarrollo del país, pero sólo tratan de protegerse a sí mismos.
Peor es frente a la corrupción. “Cuando hay demasiada gente que propicia la corrupción, es más difícil para la prensa mantener su libertad y la posibilidad de develar esa situación”, dice Peter Prüfert, director del Instituto Internacional de Periodismo de Berlín.
Conocí a Prüfert aquí hace una semana, precisamente el día en que el presidente de Nicaragua, Arnoldo Alemán, decía en Managua que ha tolerado “hasta libertinaje en los medios” de prensa y que promueve una ley contra las emisoras de televisión porque desea proteger a la población frente a los empresarios monopolistas.
La Constitución de la República de Nicaragua garantiza la libertad de expresión, pero el gobierno de Alemán ha insistido mucho en buscarle trabas legales a esa libertad, incluso a través de la reforma al Código Penal.
Los periodistas sólo han tratado de retratar, lo más clara posible, la sociedad de su país y las circunstancias en que avanza o retrocede. Si esa imagen ha dejado al descubierto muchos casos de corrupción, tanto del Estado como del sector privado, los acusados no tienen por qué ser los periodistas.
Entramos entonces a un terreno más amplio y elemental del Estado de Derecho: la justicia. Ningún presidente de Nicaragua tiene la competencia de conceder más o menos libertad de prensa; y es ridículo que un mandatario diga que ha permitido hasta libertinaje a los periodistas, porque ese asunto sólo compete a la justicia.
Prüfert, que cada año trabaja con periodistas de diferentes países del tercer mundo, me explicó cómo afrontan esas situaciones en Alemania. “Tenemos una Constitución favorable a la prensa libre —–dijo—, pero hay cortes jurídicas que deciden y casi siempre lo hacen a favor de la prensa”.
Se detiene un poco y enfatiza: “Me parece importantísimo, en una democracia, tener jueces independientes que puedan decidir cuándo hay faltas”.
Si la justicia en un país carece de independencia, sus sentencias pueden ser acomodadas a la conveniencia de grupos políticos y, aunque la Constitución exprese con claridad el derecho de la libertad de expresión, un juez parcial puede limitarlo.
“Hay disputas políticas con los gobiernos y partidos que tratan de coartar la libertad de prensa y las cortes regularmente han decidido a favor de la prensa y eso ayuda mucho, porque el juez independiente funciona bien en Alemania a favor de la libertad de expresión”, dijo Prüfert.