Lorena Zamora-Rivas
La ejemplar fiesta cívica del domingo 4 de noviembre nos ha dado nuevas energías para planificar y proyectar un futuro mejor para Nicaragua, para que sigamos marchando en esta avenida llamada “democracia”. Los ajustes por tener un democracia joven han hecho que el camino sea más lento, pero ratificamos una vez más nuestro compromiso con esa modalidad de gobierno, que es la que ha tenido mejores resultados a través de las innumerables experiencias que se han dado a nivel mundial. Queremos producir con responsabilidad social, queremos mantenernos en paz, queremos participar, queremos opinar, queremos plantear iniciativas, queremos apoyar una visión de nación, queremos ser un pueblo que se destaque por su afán de superarse y mejorar nuestra economía para beneficio de todos.
La empresa privada ha sido identificada como uno de los pilares en que se apoya el desarrollo de una nación. A veces se interpreta o se limita este término únicamente para los más grandes, y/o multinacionales. Pero empresa privada es cada nicaragüense en la ciudad y en el campo que desarrolla una actividad productiva y de servicio.
Al Presidente electo, Ing. Enrique Bolaños, le decimos que estamos entusiasmados en apoyarlo para que entre todos trabajemos para una nueva Nicaragua. Que hay ya planes de inversión a muy corto plazo. Que confiamos en su capacidad, su honestidad y su sacrificio por hacer de Nicaragua el paraíso que debe ser. Le decimos a la clase política que hay una nueva oportunidad para que todos trabajemos por Nicaragua. Esto se debe manifestar en acciones concretas para apoyar proyectos de inversión, en el impulso de iniciativas de ley que beneficien a todos los nicaragüenses. Le pedimos a cada uno de los poderes que trabajen para el bien común, para así poder hacer que esta nación, que decimos querer, logre su desarrollo.
Quisiéramos que este desarrollo se diera de la noche a la mañana, pero es imposible. La construcción de un país se hace gota a gota, pero su destrucción puede hacerse muy rápido. Si queremos algo gráfico, solamente pensemos en el tiempo que tomó la construcción de las Torres Gemelas de New York y la cantidad y diversidad de personas que trabajaron, y en los pocos minutos en que fueron destruidas. Es hora de dejar de “serrucharnos” el piso, y de decirle a don Enrique, que hoy es el líder de esta gran empresa que es Nicaragua, que vamos a trabajar con él para lograr el éxito que todos deseamos.
Cuando hablamos de nueva era, hablamos de una Nicaragua donde no nos distingamos por colores de partidos, sino por nuestro esfuerzo en construir unidos la patria que le debemos a nuestros hijos, hijas, nietos y nietas y generaciones venideras. El día que dejemos de ver el punto negro en la hoja blanca, empezaremos a caminar hacia delante. Hasta la fecha, hemos estado caminando erráticamente, porque los planes de desarrollo no han sido a largo plazo y han carecido de la visión de nación. Aquí esperamos que se termine esa trocha, y que hayamos logrado encontrar la autopista por la que debemos viajar a alta velocidad para poder recuperar el tiempo que hemos perdido, aún cuando nuestro vehículo no sea el de la última generación.
En vez de exigir hay que dar, y cuando nuestra economía se recupere, entonces podremos cosechar. Lo que pasa es que queremos comernos el fruto, sin haber sembrado el árbol. Al inicio no hay cosecha, pero a medida que nos robustecemos, el fruto se hace abundante y podremos entonces repartir mejor. Pero a un anémico, no le podemos sacar sangre. Nicaragua necesita un respiro. Este respiro significa que debemos dejar de exigir, significa que debemos comenzar a dar todos nuestra contribución individual con nuestro trabajo responsable. Llamamos a este gobierno a efectuar una transición ejemplar.
Reconocemos la importancia de los medios de comunicación, y los invitamos a que se esmeren en proyectar los logros que entre todos vayamos alcanzando. Hasta hoy habíamos sido noticia por nuestras tragedias, desastres y guerras. A partir del 4 de noviembre nos presentamos al mundo cómo un país con posibilidades de inversión y como un destino turístico atractivo que vale la pena conocer y descubrir. Nos toca a nosotros mantener esta imagen.
Démonos una tregua, contribuyamos y no exijamos hasta que una nueva actitud domine nuestro panorama nacional. Que nuestra crítica sea positiva y constructiva, con soluciones y no obstáculos.
Con el voto los nicaragüenses aceptamos el trato que propuso don Enrique, en él y en don José Rizo confiamos el timón de esta democracia y por lo tanto nos toca a todos remangarnos la camisa, apoyar su plan de gobierno y decirle… ¡Trato hecho!
Presidenta de Amcham
Resumen de su discurso en homenaje a don Enrique Bolaños, el 15 de noviembre de 2001