La sociedad civil y el nuevo gobernante

Emilio Alvarez [email protected].

Alexis de Tocqueville aseguró en su crónica viajera del siglo XIX que el secreto de la democracia norteamericana era el vigor de su sociedad civil. El fundamento de esta afirmación es que el ciudadano organizado se involucra más en la preservación de las libertades públicas. En nuestro país el triunfo de la fórmula Bolaños Rizo evidenció que está en marcha la consolidación de una nueva fuerza social, democratizante y no partidarista, llamada sociedad civil. Si bien marcaron la boleta del PLC, muchísimos de ellos lo hicieron motivados, más por la personalidad de Bolaños que por lealtad partidaria o por miedo al sandinismo. Ese hecho enseñó, que si bien la maquinaria del PLC hizo bien su trabajo, el remate del triunfo lo realizó la sociedad civil al margen de consignas de facciones políticas.

Al principio de la campaña electoral la mayoría de las organizaciones que forman la sociedad civil se declaró neutral, para dejar el campo libre a los políticos profesionales y ser más objetivas. Sin embargo, en la recta final, cuando se produjo el empate técnico PLC-FSLN, fue evidente que con ello demostraban ambos contendientes haber agotado su poder de convocatoria y necesitaban una fuerza fresca y fuerte para conseguir la victoria. Ése fue el momento cuando aquellos ciudadanos que permanecían desconfiados de la clase política, pero que en el fondo estaban preocupados por el país, comprendieron el peligro que su retraimiento podría producir. Tanto un resultado electoral apretado que pondría en duda al ganador o el triunfo por estrecho margen del FSLN, con un candidato mediocre e inadecuado dadas las circunstancias internacionales, eran fatales. Se decidió entonces el “sector silencioso” a protagonizar una avalancha de sufragios en favor de don Enrique, que evitase quedar “tablas”.

Esa escogencia de Bolaños por considerarlo más idóneo, superó cualquier “voto castigo” al PLC que hubiese provocado el comportamiento del gobierno. Bajo esta hipótesis los sufragantes que dieron el triunfo al binomio de la Alianza y le dio el amplio margen de doce puntos, no eran necesariamente liberales, ni antisandinistas, sino gente común que asumió su responsabilidad seleccionando al mejor candidato de los tres. Eso le da al ingeniero Bolaños un mandato más allá de los colores partidarios.

No obstante, la sociedad civil tiene sus debilidades: es dispersa, heterogénea, actúa coyunturalmente, es lenta en decidirse, suele carecer de dirigentes fuertes y sufre ocasionalmente contradicciones entre sus componentes. Los partidos políticos en cambio son más disciplinados, viven al día de los acontecimientos, tienen una historia en común y son más rápidos en sus movimientos

Por otra parte si bien don Enrique no es caudillo con clientela amarrada, es sin duda quien lleva la antorcha de su partido y nada le impide mantener una fluida comunicación con los diputados tanto del PLC como con las otras corrientes del espectro político, pues su legitimidad de gobernante está bien fundada. Por lo demás los diputados saben que sus patrocinadores no están sólo en la jerarquía del partido sino en la sociedad civil y les conviene escucharla. Finalmente, el Congreso tendrá tareas difíciles que cumplir y es ahí donde el liderato del Presidente de la República es esencial para animarlos y conseguir su cooperación. Pero para ello necesita mantener don Enrique el respaldo de la sociedad civil.

El autor es analista político.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí