La renovación política de Nicaragua

Irving Cabezas*

El Ing. Enrique Bolaños será el próximo Presidente de Nicaragua a partir de enero del 2002, y el Dr. José Rizo será su Vicepresidente. El Sr. Daniel Ortega el día 5 de noviembre del 2001, reconoció su derrota, demostrando dignidad cívica y política.

Ojalá que el Ing. Enrique Bolaños y el Dr. José Rizo como representantes de la política criolla nicaragüense lleven a efecto los deseos, esperanzas e ilusiones del pueblo de Nicaragua.

Que cumplan con sus promesas de cero corrupción, no megasalarios ni privilegios, estímulo de la inversión privada, uso de los recursos del Estado en forma íntegra, independencia de los otros Poderes del Estado: el Legislativo, Judicial y Electoral; no pactos espurios; con crecimiento económico, combate a la pobreza e investigación de todos aquellos responsables de haber cometido irregularidades y anomalías con los bienes estatales, sea quien sea, con inmunidad o no.

El Ing. Enrique Bolaños debe hacer honor a su promesa, de que puede haber “inmunidad pero no impunidad” para aquellos ex funcionarios responsables de irregularidades y enriquecimiento inusitado mientras desempeñaron sus funciones. Si no cumple con esta promesa, y se hace “gallo-gallina”, el pueblo de Nicaragua que ha demostrado ser noble y cívico, será su juez y jurado a su debida oportunidad.

Asimismo, se hace necesaria una reforma a la Constitución Política, sin alterar el actual período presidencial, con el objetivo de eliminar el derecho y la prerrogativa que tienen ex presidentes de la Republica de ser candidatos en elecciones posteriores. Para que no se presente la anomalía de Anastasio Somoza García, Anastasio Somoza Debayle, Daniel Ortega y ahora Arnoldo Alemán, de prostituir el principio elemental de no reelección aún siendo en elecciones alternas.

Este grave problema de deseos egoístas de ex presidentes es lo que ha llevado a Nicaragua a ser usada para las ambiciones de pseudolíderes, que no habiendo podido cumplir con las promesas de sus administraciones, por dedicarse a enriquecerse junto con sus familias y allegados, pretenden volver a ejercer el Poder a costas del bienestar y progreso del país.

Asimismo, esas reformas a la Constitución o una Asamblea Constituyente se harían para eliminar a todos los incapaces y aprovechados que se encuentran en el Poder Legislativo —donde sólo el líder de Muy Muy, Telica, San José de los Remates, Wiwilí, San Juan de Oriente, Tisma, etc., etc., que sabe cuáles son los problemas, necesidades y requerimientos de su municipio, pueblo o comarca, debería ser su representante legislativo electo por sus correligionarios—, no señores nombrados de dedo por sus respectivos pseudolíderes.

Lo mismo con el Poder Electoral, Contraloría, Procuraduría, Superintendencias y demás, a fin de que se elijan y designen personas de elevado carácter moral, imparciales e independientes.

Que se cambien las estructuras del Poder Judicial, para que sean incorporados magistrados y jueces idóneos que lleguen a aplicar el espíritu y contenido de las leyes y no a favorecer a protegidos de gente poderosa sea del gobierno, de partidos políticos o de la aristocracia económica-financiera de Nicaragua.

Mientras no se cambie la estructura gubernamental, el Ing. Enrique Bolaños y el Sr. José Rizo van a encontrar muchas dificultades para implementar sus promesas, políticas y planes de gobierno.

* El autor es abogado
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Editorial
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