León Núñez*
Se comenta que don Vladimiro Montesinos se ha estado dedicando estos días a andar tranquilizando a los que conforman la facción arnoldística del liberalismo diciéndoles que no se preocupen; que no es el ingeniero Bolaños el que va a quitar y poner; que es el partido, que es el PLC (léase Alemán) el que va a decidir todo lo relacionado con nombramientos y remociones en la Administración Pública.
Tengo informes de que la “lógica” de don Vlady es que si el PLC (léase Alemán) llevó al ingeniero Bolaños a la Presidencia de la República es al PLC (léase Alemán) al que le corresponde instruirlo para que haga “lo que políticamente corresponda”. Es decir, que la “lógica” de don Vlady nos conduce al conocimiento de que el ingeniero Bolaños, conforme a derecho, es el que está facultado legalmente para hacer los nombramientos, pero siguiendo las instrucciones políticas del PLC (léase Alemán).
Se dice que don Vlady comentó que el ingeniero Bolaños va a tener mayor “capacidad de movimiento” en los nombramientos de ministros, viceministros y presidentes de entes autónomos, y que a este efecto el PLC (léase Alemán) le va a mandar a don Enrique una lista de sobresalientes personalidades del arnoldismo para que haga las escogencias correspondientes, pero eso sí, sin salirse de la lista.
Según don Vlady, al PLC (léase Alemán) le interesa que las personalidades que va a recomendar para integrar el futuro gabinete de gobierno prosigan la obra moralmente ejemplarizadora emprendida por don Arnoldo. Le interesa sobremanera al doctor Alemán que su obra no quede paralizada por cinco años. Le interesa que la obra se continúe desarrollando durante el período presidencial del ingeniero Bolaños para que el arnoldismo la empiece a “rematar” triunfalmente a partir del diez de enero del año dos mil siete, fecha en la cual don Arnoldo supuestamente va a asumir de nuevo la Presidencia de la República.
Yo desconozco los nombres de las personas que están incluidas en la anunciada lista, y se me ocurrió el martes pasado 6 de noviembre preguntar por teléfono a los analistas políticos de Acoyapa —gente generalmente bien informada— si conocían los nombres de las personas que iban a integrar la lista, o en otros términos, cuáles eran las personas que el PLC (léase Alemán) iba a recomendar para que formaran parte del gobierno del ingeniero Bolaños.
Los analistas políticos acoyapinos se reunieron en sesión de emergencia y me contestaron que no sabían, pero elaboraron una lista de individuos que se imaginaron serían las personas que a don Arnoldo le agradaría que asistieran directamente al ingeniero Bolaños en la continuación de la actual labor gubernamental. Me la mandaron por fax. La lista es la siguiente: Donald Spencer, Víctor Guerrero, Roberto Cedeño, Eduardo Mena, Marco Aurelio Sánchez, Gabriel Levi, René Herrera, Byron Jerez, Orlando Chávez, Martín Aguado, Edgard Quintana, Francisco Cifuentes, Jaime Bonilla, Agustín Alemán, Guillermo Ramírez Cuadra y José Rivas.
Al pie del fax que me mandaron mis coterráneos pusieron una nota que decía: “nos imaginamos también que las distinguidas personas antes citadas son las que también van a ser los miembros del gobierno del doctor Alemán durante el período presidencial 2007-2012”.
No voy a hacer consideraciones sobre el fax que me enviaron los analistas políticos de Acoyapa porque en realidad ellos no saben quiénes forman o quiénes van a formar parte de la lista. Yo creo que los analistas políticos de mi pueblo están perdiendo puntos en cuanto a manejo de información sensible se refiere. Frente a esta falla acudieron entonces a darle rienda suelta a la imaginación. Lo que hicieron fue sencillamente imaginarse quiénes podrían ser las personas que están en la ya famosa como secreta lista.
Pero repito, no voy hacer consideraciones sobre el mencionado fax porque yo tengo por costumbre no ocuparme de ejercicios especulativos, de producciones meramente imaginativas —aunque a veces existen imaginaciones ciertas— pero sí deseo ocuparme brevemente en forma respetuosa de la consideración, por lo que respecta a los otros extremos expuestos al principio de este artículo, de que don Vlady está equivocado, porque el pueblo de Nicaragua a quien le otorgó el mandato fue al ingeniero Enrique Bolaños y no al PLC (léase Alemán), es decir, que el pueblo es el mandante y don Enrique el mandatario, y es el mandatario el que tiene que responder ante el mandante del cumplimiento de los términos del mandato. El mandatario está obligado a actuar únicamente conforme las instrucciones del mandante.
La realidad es que el ingeniero Bolaños, como consecuencia del mandato, debe ser el Presidente de todos los nicaragüenses —ya dijo acertadamente que se quitaba la camisa roja por la camisa azul y blanco— lo cual significa, entre otras cosas, que debe evitar a toda costa la confusión del Estado con el Partido, confusión que ha sido una constante histórica en la vida de este sufrido país. Por consiguiente, esperamos que el ingeniero Bolaños no permita durante su gobierno que alguien ejerza una función pública y al mismo tiempo desempeñe un cargo que forme parte de estructuras partidarias. Yo creo en el ingeniero Bolaños y no en la lógica de don Vlady.
* El autor es abogado y escritor
[email protected]